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España sigue sin estar entre los países que más facilitan los negocios: qué falla y qué funciona

España ha ganado una posición en el famoso Doing Business, el ranking que publica todos los años el Banco Mundial para medir el grado de facilidad o dificultad que existe en decenas países a la hora de hacer negocios. Este año ocupamos el puesto 32 de los 190 que incluye el análisis, lo que significa que hemos ganado una posición respecto a la edición del año pasado aunque seguimos lejos de las naciones que ocupan el podio: Nueva Zelanda, Singapur y Dinamarca.

Y es que no todo son alegrías: para empezar, deberíamos ocupar como mucho el puesto 15 de acuerdo con la patronal (CEOE), ya que dicha posición estaría más acorde con la que ocupa la economía española a escala global. Además, y volviendo a los datos del Banco Mundial, hay cinco categorías en las que ni siquiera estamos entre los 50 países más destacados y en una de ellas incluso estamos lejos de los 100 primeros.

En términos generales, destacamos en el comercio transfronterizo, en la resolución de insolvencias y en el cumplimiento de los contratos, mientras que obtenemos una nota más moderada en lo que se refiere al pago de impuestos, a la protección de los inversores minoristas o al registro de propiedades. En cambio, estamos a la cola en apertura de nuevos negocios, obtención de electricidad y en el manejo de permisos de construcción. Y todo por culpa de las trabas burocráticas y del coste que supone para el empresario superarlas.

Como se observa en el gráfico, en varias variables hemos perdido posiciones y donde salimos peor parados es en el manejo de permisos de construcción de un local, donde ocupamos la posición 113, dos por detrás del año pasado. Según el Banco Mundial, en España hay que llevar a cabo 13 procedimientos (entre trámites e interacciones), esperar 205 días y afrontar un coste del 5,2% sobre el ingreso per cápita, mientras que en la media de la OCDE son necesarios 12,1 trámites y 152 días y el coste se reduce hasta el 1,6%.

Algo similar ocurre a la hora de abrir un negocio. Un campo en el que nos encontramos en la posición 85 del ranking, seis posiciones por detrás respecto al año pasado. En este caso, nuestro país exige 7 procedimientos, frente a los 4,8 de media en la OCDE, mientras que es necesario destinar 13 días, casi cinco más que en los países ricos. El coste en España ronda el 5% de los ingresos per cápita, mientras que en la OCDE es de un 3,1%.

En lo que se refiere a la obtención de electricidad pasa lo mismo: para tener conexión y un suministro permanente en el local hay que realizar 7 procedimientos, frente a los 4,8 del resto de países desarrollados, y esperar unos 107 días, un mes más. Pero lo peor es que el coste se dispara hasta el 216% de los ingresos per cápita, frente al 62,5% de la OCDE.

Todas estas cifras vienen a confirmar una de las peticiones que más repiten los empresarios, sea cual sea su sector de actividad. España debe llevar a cabo una reforma de la Administración con el fin de reducir trabas y recortar los plazos para la concesión de licencias.

Necesita mejorar

Otras áreas en las que salimos mejor parados que aún necesitan mejoras son, por ejemplo, la obtención de un crédito (aquí entran desde los derechos legales de prestatarios y prestamistas hasta el acceso a la información crediticia), donde ocupamos el puesto 62, frente al 60 del año pasado; al registro de propiedades, que mide la facilidad que tiene el comprador para hacerse con una propiedad, donde nos situamos en la posición 50, la misma que en la edición anterior.

En este campo seguimos estando por encima del promedio de la OCDE tanto en número de procedimientos (5 vs. 4,7) y en coste (6,1% de los ingresos per cápita frente al 4,2% de los países ricos). En cambio, el tiempo de espera es de 12,5 días, casi la mitad que en el caso del promedio.

También hemos perdido terreno en la protección de los inversores minoritarios (incluye, entre otras cosas, los derechos de los accionistas), al ocupar el puesto 32, frente al 30 del año pasado. En esta materia la principal asignatura pendiente es la regulación en materia de conflicto de interés, donde nos situamos por detrás de la media de la OCDE.

Lo que mejor funciona

 A simple vista observamos que lo que mejor funciona en España es el comercio transfronterizo, donde ocupamos el primer puesto empatados con los demás socios europeos. Gracias al mercado común, un negocio en España no tiene que invertir dinero y solo una hora de tiempo para cumplir los trámites fronterizos cuando exporta a otros países del entorno, mientras que en la media de la OCDE se necesitan por ejemplo 12 horas y 150 dólares para obtener, preparar y presentar la documentación en la frontera antes de exportar.

Pero no es lo único que da buen resultado. Estamos entre los 20 primeros países del mundo en resolución de la insolvencia (ocupamos la posición 18, frente a la 25 del año pasado), que incluye el tiempo, el coste y el resultado de los procedimientos que afectan a las empresas locales, así como la fortaleza del marco jurídico aplicable a los procedimientos de liquidación y reorganización judiciales. En nuestro país, la tasa de recuperación es del 78% (lo que significa que los acreedores, los empleados y el Estado pueden recuperar 78 euros por cada 100 invertidos), mientras que en la OCDE la media es del 73%. También destacamos en el tiempo en el que los acreedores tardan en recuperar la deuda, con 1,5 años, frente al promedio de 1,7.

También hemos avanzado en el cumplimiento de los contratos, donde nos situamos en el puesto 29 del ranking, lejos del 36 que ocupábamos en la edición anterior. En España la resolución de conflictos tarda menos tiempo que en los demás países desarrollados (510 días, 43 menos que en la OCDE) y también es inferior el coste judicial y los honorarios de un abogado sobre el importe de la manda (en nuestro caso supone el 18,5% de la demanda, frente al 21,3% que existe de media).

Pero si hay un campo en el que hemos mejorado con creces en el último año ese es el pago de impuestos, incluidos Sociedades y la contribución a la Seguridad Social: actualmente ocupamos el puesto 37 de la clasificación, frente a la 45 del año pasado. En este caso, dice el Banco Mundial, destacamos por exigir menos pagos anuales (8 frente a 11) y porque cumplir con Hacienda exige menos tiempo. Entre preparar, presentar y pagar las diferentes figuras tributarias se tarda de media unas 152 horas en España, 11 menos que en la media de los países ricos. En cambio, deberíamos mejorar posiciones en la cantidad de impuestos que se desembolsan: en nuestro caso suponen el 49% del beneficio del negocio, frente al 41% que representa en el resto.