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Los gráficos que demuestran que la economía mundial no va derecha a otra crisis (de momento)

“Hay un consenso extraño que defiende que en 2020 entraremos en recesión. Tenemos muchos problemas y frentes abiertos, eso es verdad, pero no hay argumentos técnicos para pensar que una nueva crisis está a la vuelta de la esquina”.

Así explica Ramón Forcada, director de análisis de Bankinter, cómo ve la entidad financiera el futuro a corto plazo de la economía internacional. En su opinión, nos adentramos en la recta final del ciclo alcista, pero esto no quiere decir matemáticamente que esté cerca una nueva crisis. De hecho, sostiene que lo que vamos a vivir es una etapa de estabilización que podría durar varios años.

“Hay que analizar las circunstancias y el llamado patrón de recesión; esto es, lo que históricamente ha sucedido antes de una crisis. Y lo que hemos visto es que hay una deuda privada elevada respecto al tamaño de la economía, que el coste de financiación es elevado tanto para empresas como para los países y que el crecimiento económico es importante y muy rápido”, sostiene Forcada.

Para entender si estamos o no peor que en 2009, que fue el ejercicio en el que se empezaron a notar los efectos de la crisis a escala global, basta repasar qué dicen los datos.

En el caso de Europa, la deuda privada equivale al 164% del PIB, lo que significa que es un punto inferior a la de entonces, mientras que en los países del G20 y el mundo el descenso es de dos puntos (se mueven en el 151% y 152%, respectivamente). En este caso, el escenario no es peor que el que existía en 2009. De hecho, en algunos países como España uno de los factores más destacados de los últimos años ha sido el desapalancamiento de familias y empresas: se han quitado miles de millones de euros de deuda de encima.

En el caso del coste de la financiación (lo que los economistas llaman servicio de la deuda), la mejora respecto a 2009 es evidente. En Alemania, por ejemplo, la deuda privada ha pasado de representar un 11,3% de los ingresos a un 9,6%, mientras que en el caso de España hemos pasado del 22,3% al 14,1%. Es el mejor resultado de entre las grandes potencias. El único país que está actualmente peor que en 2009 es Francia, con un incremento de dos puntos porcentuales (hasta el 19,1%).

En el terreno del crecimiento económico tampoco saltan las alarmas. Y es que EEUU es la única gran potencia que está avanzando anualmente a un ritmo fuerte. En la eurozona, en cambio, España es uno de los países que está registrando el mayor crecimiento del PIB, aunque ya están llegando los primeros signos de ralentización. Tras encadenar tres ejercicios con alzas del 3%, en lo que queda de década se prevé un crecimiento de entre el 2,6% y el 2,1%. Es decir, la economía doméstica irá de más a menos.  

“Es verdad que la economía americana está lanzada, pero el resto no, así que no podemos hablar de sobrecalentamiento económico. Además, se prevé que los costes de financiación sigan en niveles bajos durante un tiempo en prácticamente todo el mundo, menos en EEUU, que es el único país que está en disposición de seguir subiendo los tipos de interés”, insiste Forcada.

Por otro lado, la entidad enumera algunos datos más que sirven para prever si estamos o no ante la llegada de un nuevo shock económico.

En el caso de España, por ejemplo, todavía vemos un estancamiento salarial (según sus previsiones, los sueldos podrían subir dentro de dos años, siempre que España logre reducir el paro a nuestro particular pleno empleo (tasa de paro cercana al 11%), los precios inmobiliarios se están moderando (tras una subida de dos dígitos hasta mitad de año, los últimos datos muestran un repunte que está en consonancia con el del PIB), y una inversión empresarial que sigue contenida. “En ningún caso vemos que se hayan producido excesos en varios de estos indicadores”, subraya Forcada.  

Con todos estos datos sobre la mesa, el director de análisis de Bankinter insiste en que “el caldo de cultivo que nos lleva a pensar en una recesión no existe. Así que una nueva crisis no es imposible, pero sí muy poco probable”.