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Qué efectos ha tenido en el mundo la implantación de una renta básica para ayudar a las familias vulnerables

Autor: Redacción

El Gobierno ultima la puesta en marcha de una ayuda extra para las familias vulnerables en plena crisis del coronavirus. Se trata de un ingreso mínimo vital que, según el diario El Mundo, estará entre 462 y 1.050 euros al mes, dependiendo de factores como los ingresos de los hogares o el número de hijos a cargo. 

Según los cálculos del Ejecutivo, la medida beneficiará a cerca de un millón de familias y tendrá un coste público cercano a los 3.000 millones de euros y que estarán entre las partidas que disparen el gasto público hasta máximos históricos. La aprobación de esta renta coincide con la situación de emergencia provocada por el covid-19, aunque algunos partidos como Podemos ya defendían su aplicación generalizada antes de la llegada de la pandemia. También fue una apuesta de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), cuando al frente del organismo estaba José Luis Escrivá, actual ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. 

Desde organismos como el BCE defienden la activación de una ayuda extra, siempre y cuando sea temporal y esté supeditada a paliar los efectos de la crisis del coronavirus. Por otro lado, hay economistas que opinan que la puesta en marcha de un ingreso mínimo vital podría desalentar a los beneficiarios a aceptar un empleo, ya que ello implicaría perder la ayuda. 

Pero España no es el primer país que debate la idoneidad de este tipo de ayudas. Con la crisis del coronavirus son muchos los países que están analizando cómo activar ayudas similares para los hogares con bajos ingresos y en los últimos años se han puesto en marcha experimentos similares.  

¿Y cuáles han sido los resultados? En términos generales, su efecto es positivo en el bienestar mental de los beneficiarios y en el aumento de la natalidad, mientras que su efecto como incentivo para encontrar un empleo o buscar uno mejor es más difuso.

Uno de los ejemplos internacionales lo encontramos en Finlandia, donde el Gobierno activó una renta de 560 euros al mes durante dos años (de 2017 a 2019). En su caso, se seleccionaron de forma aleatoria 2.000 hogares con bajos ingresos y, después de que terminaran las ayudas, el Instituto del Seguro Social finlandés (Kela) analizó los resultados de esta ayuda.

Según publica El Blog Salmón, los principales beneficios que proporcionó esta renta a los receptores fue el mayor bienestar mental y unos menores niveles de estrés, así como una ligera mejora de la calidad de vida. En términos de empleo también se produjo un repunte, aunque muy leve (de media, los beneficiarios trabajaron 78 días entre noviembre de 2017 y octubre de 2018, frente a los 73 días registrado por hogares vulnerables que no habían recibido la ayuda). Con estas cifras sobre la mesa, el país nóridico decidió no prorrogar el programa de ayudas al considerar que el coste para el erario público era muy alto comparado con los beneficios que proporcionaba.

Alaska, en EEUU, protagoniza otro ejemplo. En los años 80 puso en marcha una ayuda a todos los ciudadanos (por tanto, se trata de una renta universal), que está vinculada a su nivel de ingresos y que tiene como límite 2.000 dólares al año por persona (unos 1.845 euros al cambio actual). En este caso, el impacto más evidente fue el aumento de la natalidad. Según un estudio de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER) de EEUU, del que se ha hecho eco el diario El Economista, la tasa de natalidad en el país ha crecido un 13% gracias a esta especie de 'bonus' anual para la población.

En lo que se refiere al empleo, hay estudios que apuntan a que esta ayuda extra implantada en Alaska ha reducido la desigualdad y la pobreza, e incluso ha logrado crear puestos de trabajo. Ahora bien, también ha supuesto un alza para el empleo a tiempo parcial, ya que muchos ciudadanos optan por trabajar menos horas al tener ese ingreso adicional.

En Canadá también se han puesto en marcha medidas similares. La última de ellas fue en 2017, en la provincia de Ontario. Las autoridades tenían previsto aplicar durante tres años un proyecto de renta básica para 4.000 residentes con ingresos bajos, aunque el programa fue cancelado un año después. Según publica Business Insider, el programa contaba con un presupuesto de 150 millones de dólares y fue cancelado en verano de 2018, al considerar que esta ayuda era un desincentivo para que los beneficiarios encontraran un empleo.