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El peso del gasto público en la economía española se prepara para batir récord... y superar al sector privado

Autor: Redacción

El peso del sector público en España se prepara para batir récord en 2020. Y es que, por primera vez en la democracia, el gasto público podría llegar a suponer más de la mitad del PIB. Al menos eso es lo que calcula el Gobierno.

Sus estimaciones para este año apuntan a que el gasto público alcanzará el 51,5% del PIB, una cifra que supera en 10 puntos a la que existía hace una década y en casi tres puntos al récord hasta la fecha: el 48,7% de 2012, el año más negro de la crisis económica y financiera. Por tanto, y en plena crisis del coronavirus, España tendrá el sector público más sobredimensionado de la historia. 

Este hito se produce en plenas críticas de economistas y analistas económicos, que sostienen que España tiene poco margen para aumentar el gasto y tomar medidas que impulsen la actividad. En líneas generales, insisten en que en los años de bonanza económica nuestro país apenas ha hecho ajustes y alertan del peligro de sostener un engranaje público de tal dimensión.

Según explica a idealista/news Rafael Pampillón, profesor de IE University, “lo dramático de este asunto es que, durante los años de recuperación económica, no hayamos sido capaces de reducir la deuda pública por mantener muchos gastos públicos innecesarios. Es un problema porque todo esto nos ha pillado muy endeudados y ahora que necesitamos gastar no contamos con ese recurso”.

Por su parte, María Jesús Fernández, economista senior de la Fundación de las Cajas de Ahorros (Funcas), insiste en que “con las cuentas públicas más saneadas tendríamos más margen para poner en marcha medidas más contundentes, pero actualmente dependemos de las decisiones que tome Bruselas a nivel comunitario, de que el Banco Central Europeo (BCE) compre más deuda y alivie la situación financiera de las empresas y las primas de riesgo se mantengan controladas”.

Otros economistas como Daniel Lacalle creen que uno de los grandes problemas de España es que no es capaz de reducir el gasto público y que, en vez de adecuar el gasto al nivel de ingresos, el Gobierno opta por buscar fórmulas que permitan que éstos se adecúen al gasto. 

Aún así, los planes del Gobierno apuntan a un gasto público récord este año, que se verá incrementado por medidas como la implantación de un ingreso mínimo vital para ayudar a cerca de un millón de hogares vulnerables (para lo que se han presupuestado unos 3.000 millones de euros), la revisión al alza de las pensiones (otros 1.700 millones) y la subida de sueldo a los funcionarios (otros 3.000 millones más). A todas estas partidas se suman los gastos previstos para paliar el impacto del coronavirus.

Unas cifras que contrastan con las previsiones de un desplome histórico del PIB por la crisis del covid-19 y que se suman al esquema sociolaboral tan complicado de España, donde solo el 35% de la población  sostiene el pago de todos los sueldos y subsidios públicos. Actualmente hay más población inactiva (jubilados, estudiantes...) que ocupados del sector privado (asalariados y autónomos), mientras que los empleados que perciben un sueldo público superan al número de trabajadores por cuenta propia.