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Qué sucede cuando los herederos son menores de edad y quién vela por sus intereses

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Autor: Redacción

Artículo escrito por Esther M. Ramos Andivia, asociada de Testamentaría

Son muchas las dudas que surgen cuando los herederos son menores de edad. Antes de comenzar a resolver las más comunes, hay que tener claro que un menor de edad no es una persona incapaz, simplemente tiene limitaciones, ya que, aunque tiene capacidad jurídica desde el momento que nace, por lo que puede adquirir bienes sin problema alguno en una herencia, no cuenta con la capacidad de obrar hasta que no cumpla la mayoría de edad. Esto le impide aceptar o rechazar la herencia por sí mismo, necesitando ser representado y protegido para que sus intereses no se vean vulnerados.

¿Quién representa a los herederos menores de edad?

Podemos encontrarnos ante diferentes situaciones para proteger a los menores que son llamados a heredar:

1. Herederos menores de edad con sus progenitores vivos: esta es la más frecuente y son los padres del menor, que tienen su patria potestad, los que le representan. Estos tendrán la función de aceptar la herencia en nombre y representación de sus hijos menores, así como la de consentir el reparto de bienes posterior. Hay que saber que la aceptación de la herencia sólo puede realizarse a beneficio de inventario para evitar que puedan heredar deudas.

También podría darse el caso de que se quiera renunciar a la herencia. Para esta situación se requiere especial precaución y no podrán ser los padres los que renuncien, sino que será necesaria una autorización judicial para asegurarse que no se está perjudicando al menor. Esta autorización no será necesaria en caso de que el menor ya tenga los 16 años cumplidos y firme la escritura pública de renuncia

2. Herederos menores de edad con sus progenitores fallecidos: en este caso será un tutor el que represente al menor. Ese tutor puede haber sido nombrado por sus padres en testamento, pero en caso de no haber dejado testamento el Código Civil dispone el orden de preferencia en la figura del tutor:

  • El designado por el menor tutelado.
  • El cónyuge que conviva con el tutelado.
  • A los padres.
  • A la persona designada por los padres en su testamento.
  • A los descendientes, ascendientes o hermano que designe el juez.

Aunque este es el orden prioritario, si el Juez estima que el beneficio del menor lo exige, podrá ser modificado.

El tutor será la persona encargada de administrar el patrimonio del menor a la par de tomar decisiones vitales para el mismo como la educación entre otras. En estos casos, la protección del menor se intensifica y va a necesitar autorización judicial también para la aceptación de la herencia además de para la renuncia como ya se había comentado anteriormente.

3. Herederos menores de edad con padres separados o divorciados cuando fallece uno de ellos: cuando se da esta situación, será el otro progenitor vivo el que actúe como representante del menor. Independientemente de si era el fallecido el que tenía la custodia del menor tras el divorcio, de manera automática pasa al progenitor vivo sin necesidad de ninguna autorización judicial. Esta situación de representante del progenitor vivo sólo existirá hasta que el menor cumpla la mayoría de edad. En caso de que el progenitor fallecido tuviera la custodia del menor y en su testamento designara a alguien como tutor, el representante del menor sería el tutor designado y no el progenitor vivo.

¿Qué pasa si hay conflicto de intereses entre heredero y representado en una herencia?

En determinadas ocasiones podemos encontrarnos con un conflicto de intereses entre los representantes del menor y este.  Cuando esto ocurre es necesario solicitar al juez que nombre a un defensor judicial. Esto suele darse en varios supuestos cuando son los padres los que representan.

  • Existe conflicto de intereses por ejemplo cuando el progenitor representante del menor y viudo del fallecido se adjudica bienes concretos o el usufructo de ellos.
  • No existe conflicto de intereses cuando el progenitor representante y viudo, se adjudica la mitad indivisa de los bienes gananciales que tenía junto al fallecido (lo que le corresponde por legítima usufructuaria) y la otra mitad se adjudica al menor.

En resumen, siempre que no se perjudique la legítima que le corresponde al menor, no habrá conflicto de intereses y, por lo tanto, no será necesaria la figura del defensor judicial.

Independientemente de quien sea el representante del menor, este debe encargarse de la administración y protección de los derechos y bienes que se adquirieron en la herencia. Una vez cumplida la mayoría de edad, el representado puede encargarse por sí mismo del patrimonio heredado e incluso solicitar a su representante si considera que no se ha hecho correctamente que le rinda cuentas al respecto.

¿Puede venderse una vivienda en la que el propietario sea menor de edad?

De forma resumida y antes de entrar en detalles, hemos de decir que sí puede venderse una vivienda que tenga un propietario menor de edad. Para ello necesita el consentimiento de los representantes del menor, padres o tutores, y una autorización judicial salvo que el menor tenga más de 16 años y firme en la escritura pública o que el fallecido dejara en testamento indicado la persona encargada de la administración de la vivienda y cómo habría de realizarse la venta.

En el caso de que haya que solicitar la autorización judicial, habrá que hacerlo ante el Juzgado de Primera Instancia del domicilio de la vivienda que se quiere vender o de la residencia del menor.

Para presentar la solicitud hay que detallar la siguiente información:

  • Explicar el motivo de la venta y la necesidad de hacerla.
  • Identificar en detalle el inmueble que quiere venderse.
  • Explicar detalladamente el destino que se le dará al dinero que se obtenga con la venta del inmueble.

Junto a esta solicitud, es necesario presentar toda la documentación necesaria para que se pueda realizar el juicio de la venta tales como testamentos, escrituras de propiedad, tasación de la vivienda, …

Una vez presentada la solicitud, se fijará la fecha para la comparecencia a la que acudirán los solicitantes de la autorización, el/los propietario/s de la vivienda siempre que sean mayores de 12 años y el perito que realizó la tasación.

Tras aceptar la autorización de la venta de la vivienda, el juez puede adoptar una serie de medidas que garanticen que la finalidad que se indicó en la solicitud para el dinero que se obtuviera por la venta de la vivienda, se cumpla.

Particularidades en Cataluña respecto a las propiedades de menores

El Código Civil de Cataluña recoge una alternativa para evitar tener que solicitar la autorización judicial para vender o hipotecar los inmuebles que están a nombre de menores. En Cataluña la autorización puede ser suplida por el consentimiento de los dos parientes más próximos al menor.

Obviamente no vale cualquier pariente. Para que sea válido debe de cumplir con los siguientes requisitos:

  • Debe ser un pariente de cada progenitor del menor.
  • Deben ser los más cercanos: por orden irían primero los abuelos, luego los tíos y por último los primos.
  • En caso de que hubiera en una rama de la familia dos parientes igual de cercanos, tendría prioridad el de mayor edad.

Con el consentimiento de los parientes, se comprometen a velar porque la venta o la hipoteca de la vivienda no le perjudique al menor y que se haga por su beneficio.