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Es más difícil y caro abrir una empresa en España que hacerlo en Azerbaiyán o Lituania

Los empresarios españoles llevan años reivindicando a las autoridades que tomen medidas para facilitar la creación de nuevos proyectos. “Sin empresas no hay empleo, ni crecimiento. Somos la base de la economía y necesitamos más facilidades”, ha sido su principal mensaje.

En los últimos meses, el Gobierno ha tomado cartas en el asunto y ha puesto en marcha normativas como la Ley de Emprendedores, ha impulsado la Administración electrónica y ha logrado dejar atrás la etapa de recesión económica más complicada y larga de la Democracia española. Sin embargo, no ha conseguido simplificar de forma relevante el proceso de apertura de una empresa.

Según la edición del año 2016 del famoso informe Doing Business del Banco Mundial, España ocupa el puesto 82 en la clasificación internacional en lo que se refiere a dar facilidades para abrir un negocio. Una posición que nos deja por detrás no solo de las grandes potencias europeas, sino también de muchos países del Este de Europa e incluso del continente asiático: Lituania, Georgia, Azerbaiyán, Jamaica, Eslovaquia, Rumanía e incluso Grecia gozan de procesos más sencillos que el nuestro.

“Nuestro país todavía ofrece bastantes dificultades para la apertura de una empresa, ya que en este indicador nos corresponde el puesto 82 debido a que es necesario realizar siete trámites y esperar dos semanas para poder abrir una empresa”, explica el Instituto de Estudios Económicos (IEE), que se ha hecho eco de las estadísticas del Banco Mundial.

Estos requisitos están lejos de los países más punteros en la materia, donde Nueva Zelanda es el gran ejemplo a seguir. “El primer lugar lo ocupa Nueva Zelanda donde con un trámite se puede abrir una empresa en medio día. A continuación figuran, Macedonia, Canadá, Hong Kong y Armenia, que cierran el top 5.

El país mejor situado entre los de la UE-28 es Lituania en el puesto 8, mientras que entre los veinte primeros también encontramos a Portugal (13), Estonia (15), Suecia (16), Reino Unido (17), Eslovenia (18) y Bélgica (20). Un escalón por debajo se encuentran Irlanda, Letonia, los Países Bajos y Dinamarca, que figuran entre los 30 mejor clasificados, al tiempo que Francia ocupa el puesto 32 e Italia el 50. Por tanto, todos están lejos de España”, señala el IEE. Malta es el representante europeo peor clasificado, al situarse en el puesto 132.

Para realizar la clasificación, el Banco Mundial utiliza cuatro variables concretas: el número de procedimientos y días necesarios para la apertura de un negocio, así como el coste y el capital mínimo desembolsado expresado en porcentaje del ingreso per cápita, una ratio que nos sirve para conocer el esfuerzo que debe realizar el empresario a la hora de poner en marcha un proyecto.

Así, según los datos del Banco Mundial, en España son necesarios 7 trámites, hay que esperar 14 días, se debe afrontar un coste del 5,2% y aportar un capital mínimo del 13,4%.

En cambio, en Nueva Zelanda las exigencias son mucho más austeras: solo es necesario realizar un procedimiento administrativo y esperar medio día, no hay que aportar capital mínimo y el coste que se debe afrontar es de tan solo el 0,3%. Todo ello le convierte en el país del mundo que ofrece las mayores facilidades.

Pero no hace falta irse a la otra punta del mundo para darse cuenta de que los requisitos españoles son excesivos. Basta con compararnos con Portugal para darse cuenta de ello. El vecino luso ha sido uno de los cuatro países europeos que ha necesitado la ayuda internacional para evitar la suspensión de pagos y, sin embargo, propone un modelo de creación de empresas mucho más sencillo que el nuestro que le lleva a tener el decimotercer mejor resultado: 3 trámites, 2,5 días, un coste del 2,2% sobre los ingresos per cápita y sin ningún capital mínimo.

Con estas cifras sobre la mesa no hay duda de que España necesita un cambio y, según el Banco Mundial, no somos los únicos. Alemania sale aún peor en esta comparativa: en la locomotora europea es necesario realizar 9 trámites, esperar 10,5 días, afrontar un coste del 1,8% y aportar un capital mínimo del 33,9%. Unas variables que llevan al país germano a ocupar nada menos que el puesto 107.

Qué debemos mejorar

En el informe del ejercicio en curso el Banco Mundial ya nos lanzaba varios consejos para impulsar la creación de empresas y mejorar la clasificación española en el ranking.

“Simplificar los trámites, reducir las tasas municipales para el inicio de la actividad, mejorar la transparencia de cálculo de los aranceles notariales y registrales, eliminar (o al menos reducir) el capital mínimo y convertir al Centro de Información y Red de Creación de Empresas (CIRCE) en una plataforma de tramitación integral y de uso más fácil”, son algunas de las recomendaciones que nos hace el organismo.