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Captura de pantalla de una entrevista realizada en Antena3
Captura de pantalla de una entrevista realizada en Antena3

Cómo una mujer de 82 años ha puesto en jaque al impuesto de sucesiones

Autor: Carlos Salas (colaborador de idealista news)

Durante años, heredar ha sido una ventaja en unas comunidades autónomas y un infierno en otras. Ahora, los españoles de las regiones que pagan muchos impuestos han dicho ¡basta ya! gracias a la protesta de una mujer de 82 años.

El hermano de Clavelina García murió y la mujer de 82 años heredó su piso en Pola de Siero, Asturias. Estaba valorado en 300.000 euros. Cuando empezó los trámites de las sucesiones, le dijeron que tenía que abonar 80.000 euros de impuestos. En efectivo y a Hacienda.

Clavelina ha tenido la mala suerte de vivir en Asturias. Los habitantes de Asturias junto con los de Andalucía son los más castigados por el llamado ‘impuesto de sucesiones’. Si una persona hereda un piso, un local o dinero, tendrá que pagar una cantidad que puede llegar a ser el 31,25% de lo heredado.

Clavelina ha tenido que pagar casi un tercio del valor . Y aquí viene la paradoja: no importa si Clavelina no puede vender la casa heredada: da igual porque para la comunidad asturiana es como si hubiera recibido 300.000 euros en metálico.

Mucha gente no tiene ahorros para desembolsar ese impuesto de modo que, o están obligadas a vender la herencia, o renunciar a ella. El año pasado se registraron 37.623 renuncias de herencias, como fruto de esta incapacidad de afrontar un gasto inesperado. Según el Consejo del Notariado, de 2007 a 2015 se cuadruplicaron las renuncias a herencias, pasando de 11.048 a 37.600.

Luego vino algo peor para Clavelina. Se percató de que en Madrid, por ejemplo, habría tenido que pagar menos. De hecho, en esta comunidad el impuesto está bonificado hasta en un 99% en el caso de familiares de primer grado (padres o hijos).

Clavelina se ha convertido en la voz de Asturianos, Andaluces y Extremeños, que se sienten perjudicados por el tratamiento desigual que se hace a los contribuyentes según la región en la que residen. Dependiendo de donde vivas, el Estado te clava más o menos impuestos a las sucesiones. Clavelina se preguntó: ¿no somos todos iguales ante la ley? Eso dice el artículo 14 de la Constitución.

“Si tuviera dinero para irme de aquí me iría, pero no puedo. Están consiguiendo que Asturias pierda población y calidad de vida, la gente está cansada y quiere cambiar de residencia... Es una auténtica pena”, explicaba Clavelina a El Mundo.

Fue entonces cuando Clavelina inició su campaña contra este impuesto, y ha tenido mucho éxito. Desde programas de televisión como el de Espejo Público de Susana Griso, hasta entrevistas en los periódicos y una recogida de firmas en la plataforma change.org. El movimiento iniciado por Clavelina se está convirtiendo en un clamor nacional. Ahora está en marcha una petición en change.org para que el gobierno asturiano bonifique el impuesto y que lleva 14.000 firmas. Una petición parecida para la Junta de Andalucía logró recoger 129.000 firmas.

En Facebook se expande como la pólvora encendida una información de hace dos años según la cual el Tribunal de Justicia Europeo dictó que era injusto ese tratamiento desigual en las comunidades españolas. El Tribunal se refería a las diferencias de trato entre residentes y no residentes de la UE, que al fin y al cabo, se parece mucho a la discriminación que sufren los españoles que viven en comunidades diferentes.

Hace pocas semanas un inspector de siniestros en Andalucía creó la Asociación Stop Impuesto Sucesiones. Se llama Juan Carlos Valverde, es de Sevilla, tiene 55 años, y considera que pagar este impuesto es “el peor siniestro”. En una entrevista que concedió a ABC Sevilla, Valverde confesó que este impuesto ataca sobre todo al ahorrador y es “un expolio institucional”.

¿Cómo funciona el impuesto de sucesiones? Es un impuesto estatal. Para herencias entre familiares directos se paga aplicando una tarifa progresiva que va del 7,65% al 34%. Como es un impuesto cedido a las Comunidades Autónomas, éstas pueden introducir beneficios fiscales aplicables a sus residentes. “Así por ejemplo, en Baleares las herencias entre familiares directos residentes tributan como máximo al 1%”, explica la página web de DMS Consultores.

Andalucía, Asturias, Aragón y Extremadura no son tan generosas como Baleares o Madrid. En Asturias, una herencia puede pagar desde el 7,75 (por debajo de 8.000 euros de herencia) al 36,5% (por encima de los 800.000 euros).

El problema es que una persona sin recursos que reciba una herencia media, digamos de 150.000 euros, tiene que pagar 23.000 euros. ¿Y si no tiene ahorros? Para los ricos, no es un problema. Pero para los que no tienen ahorros, eso les obliga a vender la propiedad. En tiempos de crisis, cuando nadie quería comprar pisos o casas, tenían que rebajar el precio de la vivienda o renunciar.

Curiosamente, hay una coincidencia entre el impuesto y el partido que gobierna esa comunidad. No se aplican exenciones en regiones gobernadas por el PSOE, y en dos de ellas, Andalucía y Extremadura, sufren la menor renta per cápita del país. Por decirlo de otra manera, el estado obtiene sus recursos sacándole el jugo a los ciudadanos, especialmente a los más pobres.

Casualmente, la presentadora de televisión Ana Rosa Quintana comentó en un programa que, aunque a ella le convenía que no hubiera impuesto de sucesiones, en realidad, todo el escándalo se había armado para atacar al PSOE. Inmediatamente recibió por las redes sociales una tormenta de críticas, incluidas las de Valverde, quien manifestó que la presentadora estaba “frivolizando el drama”.

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