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La guerra del 'crédito barato' pasa factura a la banca: deja de ingresar 700 millones de intereses

Gtres
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Autor: Redacción

La caída de los tipos de interés que está aplicando el sector financiero a su gama de préstamos dirigida a familias y pymes está afectando a sus cuentas: la lucha por ofrecer créditos baratos está reduciendo la cantidad de ingresos que obtienen a través de los intereses que aplican. Una ‘pérdida’ que los datos oficiales cifran en unos 700 millones de euros.

Las últimas cifras establecen que bancos, cajas y cooperativas de crédito cada vez sufren una mayor caída de los ingresos por la actividad crediticia en el negocio doméstico, a pesar de que el volumen de préstamos nuevos está creciendo.

A cierre de marzo, el último dato disponible, sus ingresos por esta vía retrocedieron un 7,17% intertrimestral. Una caída que se produce justo cuando el sector financiero empezó a avivar la lucha por ofrecer las condiciones más ventajosas a familias y pymes, y que se suma a la caída registrada en la recta final de 2014, que fue del 3,03%.

¿Y en qué se traducen todos estos descensos? En apenas un semestre, la banca española ha dejado de ingresar 698 millones de euros por la caída de los ingresos ligados a los préstamos a particulares y empresas.

No podemos olvidar que desde el año 2012 el sector está sufriendo una caída de intereses. Durante los últimos años de la crisis el problema era la escalada de la morosidad, la falta de una demanda de crédito solvente y unos tipos de interés cada vez más reducidos. Y ahora, con una recuperación económica palpable, el único factor que sigue teniendo efectos es el de los tipos bajos. Por eso la concesión de créditos nuevos aún no ha conseguido frenar la caída de ingresos vía intereses, ni mejorar la rentabilidad de las entidades.

De hecho, los ingresos por productos financieros, donde los créditos suponen el 75%, están en sus horas más bajas. A cierre del primer trimestre, su peso en el balance de las entidades apenas representaba un 1,79%, el nivel más bajo de la serie histórica.

¿Y qué se puede esperar para lo que queda de año? Lo cierto es que, desde abril, la guerra comercial de las entidades se ha recrudecido. Por ejemplo, BBVA y Santander aplican a sus créditos un tipo medio del 1,25%, algo menos que ING (1,29%) y 25 puntos básicos menos que Bankinter o Bankia (1,5%).

En este escenario, los bancos no han dudado en alertar del peligro de mantener esta política comercial. BBVA ha advertido que la guerra de hipotecas y préstamos a pymes a precios bajos muchas veces no cumbre el coste del capital, mientras que Sabadell ha reconocido su preocupación por el precio del crédito e incluso ha pedido la intervención del Banco de España para frenar el agravamiento de la guerra del activo.

El sector financiero teme que esta lucha tenga efectos dañinos en las cuentas de resultados como en si día los tuvo la guerra de los depósitos (las entidades competían por ofrecer más interés a los clientes), lo que desencadenó en la intervención del regulador, que no dudó en penalizar a los productos con los intereses demasiado generosos.

Pero, si las entidades sufren una caída de intereses y se exponen a un empeoramiento de su balance, ¿por qué motivo se han embarcado en esta guerra? La respuesta es sencilla: su estrategia es robar a la competencia los clientes más solventes antes de que la mejora económica reactive aún más el crédito y conseguir mejorar el nivel de rentabilidad vinculando a ese cliente nuevo con otros productos de la entidad. Algo que, sin embargo, de momento no están consiguiendo.