Información sobre vivienda y economía

La bici futurista que ya ha convertido en un gimnasio más de medio millón de casas

Foto: Peloton
Foto: Peloton
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

Cientos de empresas han tratado de reinventar las tradicionales máquinas para hacer ejercicio en casa. Bicicletas estáticas, cintas para correr, ‘steppers’... Y eso por no mencionar la infinidad de cacharros inútiles que han probado suerte en la teletienda. Todos han pasado por las casas sin pena ni gloria. Algunos llegaron a venderse bien y desaparecieron cuando se esfumó la novedad; otros ni siquiera tuvieron tanta suerte.

Por eso cuesta creer la revolución que ha supuesto Peloton, una bici estática futurista con pantalla táctil de 22 pulgadas, cámara y altavoces, que cuesta la friolera de 1.995 dólares (unos 1.600 euros). Comenzó a venderse en 2014 y, desde entonces, la empresa responsable ha crecido más de un 200% cada año.

Aunque solo está disponible en los Estados Unidos, ya tiene alrededor de 500.000 usuarios y sus ventas superaron en 2017 los 400 millones de dólares (más de 330 millones de euros).

La bici en sí no tiene mucho de especial, a diferencia de lo que parece sugerir su precio. La clave es la experiencia. De hecho, el 95% de los que han comprado la bici siguen pagando religiosamente la cuota mensual de 39 dólares (unos 32,5 euros) que da acceso a la verdadera esencia de Peloton: las clases guiadas por monitores de carne y hueso. Es como contar con un entrenador personal que viene a tu casa siempre que lo necesites y, además, acompañado de decenas o cientos de compañeros de clase.

Foto: Peloton
Foto: Peloton

Teniendo en cuenta que una minoría de los que se apuntan a un gimnasio siguen yendo después del arreón inicial, y que es más difícil que seamos fieles a un equipamiento que se usa sin salir de casa, las cifras de esta innovadora bici son sencillamente alucinantes. ¿Cómo lo ha conseguido?

Como un gimnasio en casa, pero mejor

No tienes que reservar la clase, no tienes que desplazarte, no tienes que adecentarte o preocuparte por la ropa que llevas… Las ventajas de cualquier equipamiento deportivo para el hogar están presentes en Peloton, pero no son ellas las que aportan el toque de exclusividad a esta bici.

La que sí lo hace es su propuesta de contenidos a medio camino entre YouTube y Netflix, con clases que se imparten en directo (una o varias decenas al día) y miles de sesiones grabadas que se pueden disfrutar a la carta. Te subes a la bici y escoges la que más te convenga en base al tiempo del que dispongas, tus preferencias (incluso musicales) y tus capacidades atléticas.

También influye mucho el profesor. Tanto, que los monitores de esta suerte de ‘app’ se han convertido en auténticas celebridades, al estilo de los ‘youtubers’ u otros ‘influencers’ de internet. Cada usuario de Peloton tiene su favorito, ya sea por su forma de impartir la clase, sus dotes de DJ o, simplemente, porque le cae simpático. La propia empresa intenta potenciar este fenómeno fan publicando artículos sobre los instructores, creando páginas de Facebook oficiales para cada uno y organizando encuentros presenciales.

De vuelta a casa, en la pantalla, además de ver al entrenador y a un buen puñado de personas que siguen sus indicaciones, podrás comprobar los datos de tu rendimiento: cadencia, resistencia, nivel de esfuerzo general e incluso tu ritmo cardiaco si portas un accesorio que lo mida.

También el entrenador tendrá acceso a parte de esa información, y eso es esencial, pues podrá dirigirse a los alumnos que necesiten mayor motivación, interpelar a cada uno de manera individual y por su nombre (o ‘nick’, si ha preferido mantenerlo oculto) o felicitarle si es su cumpleaños (porque, sí, eso también lo sabe). Son esos detalles los que contribuyen a crear una experiencia incluso más personalizada y divertida que la del gimnasio.

No obstante, la verdadera gracia de Peloton tampoco es esa. El elemento clave, situado a la derecha de la pantalla, es la tabla de clasificación, que se actualiza en tiempo real con los datos de cientos (o hasta miles) de personas si estás en una clase en directo o que muestra los resultados de los participantes previos si la estás viendo grabada. Ese elemento competitivo es lo que de verdad aumenta la motivación e invita a superarse.

Foto: Peloton
Foto: Peloton

De hecho, el que prueba repite: los usuarios de la bici completan, de media, unos 9 o 10 entrenamientos por semana. Con tal recurrencia, el principal inconveniente de Peloton, su precio, se vuelve menos grave. Divide 32,5 euros al mes por unas 12 clases (solo 3 a la semana, muy por debajo de la media) y verás que el resultado es poco más de 2,5 euros por sesión, más barato que una hora de ‘spinning’ en muchísimos gimnasios.

Si aguantaras suficientes meses, ese ahorro acabaría compensando la inversión inicial en la máquina, que además puede pagarse a plazos. He ahí otro de los ingredientes de su éxito.

Más allá del ‘spinning’

La principal carencia de la bici estática de Peloton es evidente: fundamentalmente entrenas cardio y la mitad inferior del cuerpo. Pero, ¿qué pasa con el resto? Los responsables del servicio ya trabajan para expandir las posibilidades de cara al futuro. Hay algunos contenidos ‘off-the-bike’ disponibles en la plataforma, como clases de yoga, y ese es un apartado que pretenden reforzar.

Además, acaban de presentar en el Consumer Electronic Show de Las Vegas, una de las principales ferias de tecnología a nivel mundial, una nueva máquina en la que llevan casi dos años trabajando. Se trata de Peloton Tread, una cinta para correr con pantalla de 32 pulgadas que sigue los pasos de la bici estática en todos los sentidos, incluido el elevado precio. 

Foto: Peloton
Foto: Peloton

Aunque todavía es un prototipo, ya se ha desvelado que saldrá a la venta por 3.995 dólares (alrededor de 3.330 euros), una cifra que pretenden justificar llevando los entrenamientos más allá de la máquina. La idea es que corras la mitad del tiempo y te bajes de la cinta para hacer flexiones, abdominales, planchas y otros ejercicios diversos que te vaya indicando el monitor.

Teniendo en cuenta que es si cabe menos asequible, que tampoco ofrece demasiadas ventajas y que es más grande y ruidosa (y, por lo tanto, más difícil de tener en casa), cuesta imaginarse que este aparato vaya a ser tan exitoso como la bici. Sin embargo, Peloton ya ha demostrado que no vende aparatos, sino ‘software’ y experiencias, así que todo es posible. Al fin y al cabo, han conseguido lo que muchos intentaron sin éxito: reinventar las tradicionales máquinas para hacer ejercicio en casa y convertir tu hogar en un gimnasio.