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El petróleo baja de los 50 dólares, pero ¿Cuáles son los peligros de un excesivo abaratamiento del crudo?

Autor: Redacción

El precio del petróleo sigue en caída libre. Si hace no demasiadas semanas un barril de Brent por debajo de los 60 euros parecía una locura, la realidad es que hoy el crudo de referencia en Europa ha iniciado la jornada a 49,92 dólares por barril. De este modo, en lo que va de 2015, acumula ya una caída del 13%. Sin embargo, a pesar de suponer un alivio para países ‘petroleodependientes’ como España, la caída del ‘oro negro’ puede generar un caos político y económico en países productores como Rusia o Venezuela que puede contagiarse a escala mundial.

Según escribía el economista, político y periodista venezolano Moisés Naím en un artículo de opinión para 'El País', “el mundo está a punto de descubrir que la considerable, repentina y absolutamente inesperada bajada actual del precio del crudo podría ser tan perturbadora como la de la crisis de 1974”. 

Por aquel entonces, el barril pasó de tres a doce dólares. Los países productores de Oriente Próximo, el norte de África y América Latina se convirtieron en nuevas potencias económicas, mientras que EEUU, Europa y Japón sufrieron “un grave revés”.

Naím apunta que aquella situación produjo que las relaciones de poder entre los principales actores geopolíticos se vieran alteradas y se crease nuevos vínculos. “También provocaron guerras y contribuyeron a la propagación internacional del fundamentalismo islámico”, recuerda.  

Una de las principales consecuencias del desplome del petróleo a corto plazo es la cancelación de proyectos energéticos como la exploración de 10.000 millones de dólares que Chevron pensaba llevar a cabo para buscar gas en Ucrania y que el Gobierno de Kiev pensaba utilizar para impulsar la economía del país. De hecho, según Goldman Sachs, hay inversiones valoradas en un billón de dólares que ahora se están reconsiderando o ya se han cancelado.

A la larga, el efecto puede ser una menor producción de petróleo y, por tanto, un precio más alto de la energía. Sin embargo, el mayor problema puede ser geopolítico. Con el petróleo en mínimos, las economías de Rusia o Venezuela están en apuros. 

En este sentido Moisés Naím teme que “el beligerante Vladímir Putin siembre cizaña en el exterior para distraer la atención de la difícil situación de Rusia”. Además, apunta que si “la economía ya estaba sumida en el caos cuando el barril de crudo estaba en los 120 dólares”, la situación se puede volver ahora insostenible para el Gobierno de Nicolás Maduro.

La situación en ambos países puede provocar represión política o conflictos internacionales que pueden desequilibrar el actual balance de poderes mundial.