Información sobre vivienda y economía

Bankinter y Popular colocan más de 2.200 millones en cédulas hipotecarias en 48 horas a tipos récord

Gtres
Gtres
Autor: Redacción

La banca mediana está aprovechando el momento para salir a los mercados y financiarse a unas rentabilidades bajas. Popular ha emitido 1.250 millones de euros en cédulas a cinco años y lo ha hecho más barato que nunca, mientras que Bankinter ha colocado otros 1.000 millones en cédulas a siete años a tipos inferiores a los que paga el Tesoro. Los inversores extranjeros han sido protagonistas en ambas operaciones.

La banca mediana no quiere desperdiciar la ocasión. En apenas dos días, dos de las entidades financieras más destacadas del sector han salido a los mercados a buscar financiación a unos tipos muy reducidos.  

Y es que, mientras se gesta el tercer rescate de Grecia y el Tesoro Público coloca deuda a corto plazo a tipos negativos, Popular y Bankinter han conseguido colocar más de 2.200 millones en cédulas hipotecarias a medio plazo entre inversores profesionales ofreciendo una rentabilidad excepcionalmente baja.

El primero en hacerlo fue Popular, que el martes colocó 1.250 millones en cédulas hipotecarias a cinco años a los tipos más bajos de su historia, mientras que Bankinter anunció ayer, cuando presentó sus resultados semestrales, que había emitido otros 1.000 millones en cédulas a siete años a un interés medio punto más reducido que España. En ambos casos, la demanda de los inversores extranjeros ha sido muy elevada y las propias entidades se han implicado la colocación.

Popular, por ejemplo, coordinó la emisión junto a cuatro bancos extranjeros (el francés BNP Paribas, el estadounidense Citi, el japonés Nomura y el británico HSBC), recibió una demanda superior a esos 1.250 millones que finalmente adjudicó y, gracias a ello, consiguió colocar las cédulas hipotecarias a un interés del 0,75%, lejos del 1,08% que tuvo que ofrecer a los inversores en marzo, cuando emitió por última vez estos valores.

Bankinter también se ha apoyado en la banca internacional para colocar las cédulas (se ha apoyado en el británico Barclays, los galos Credit Agricole y Natixis y el español BBVA) que, en su caso, han sido 1.000 millones de euros.

La subasta estuvo marcada por una demanda que más que duplicó la oferta (llegó a 2.200 millones), por el fuerte apetito de los inversores institucionales extranjeros (que coparon casi el 90% de la emisión) y por los tipos bajos. En concreto, se cerró a una rentabilidad del 0,875%, lo que significa que ha pagado 57 puntos básicos que el Tesoro en ese mismo plazo.