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La banca tiene menos deuda española que nunca y cede todo el poder a los extranjeros

Autor: Redacción

Los bancos están perdiendo poder entre los acreedores de España y han reducido a menos de la mitad su peso en apenas 15 años.

Si en 2003 el sector financiero doméstico era dueño del 37,1% de las letras, bonos y obligaciones del Tesoro (deuda a corto, medio y largo plazo, respectivamente), hoy su peso ronda el 17,1%, situándose en zona de mínimos históricos. En términos de volumen, la caída ronda los 64.500 millones de euros en apenas cuatro años, tras pasar de poseer más de 224.000 millones de euros de 2014 a los actuales 160.000. 

Este descenso ha llevado a la banca ceder la corona a los inversores extranjeros, que son los indiscutibles grandes acreedores de España.

Los inversores no residentes poseen actualmente el 44,3% de la deuda pública en circulación, frente al 36,6% que ostentaban hace 15 años. Además, en los últimos tiempos ha entrado en escena el Banco Central Europeo (BCE), que con su programa de compra de deuda bautizado como QE se ha convertido en el segundo gran tenedor de deuda, con casi un 22% del total (hasta 2014 su peso no llegó a alcanzar el 5%).

Así pues, entre los foráneos y el BCE controlan ya dos tercios de la deuda. 

Las Administraciones Públicas y las familias también están reduciendo su peso en la deuda, al igual que las entidades financieras domésticas. El sector público, por ejemplo, controla actualmente el 1,71% de la deuda en circulación, aunque en 2010, 2011 y 2012, los años más duros de la crisis para nuestro país, su peso era dos dígitos. Los particulares, por su parte, controlan un testimonial 0,19%, una zona testimonial que se aleja de los máximos recientes que se alcanzaron en 2006 (3,3%).

Es curioso comprobar cómo en los peores momentos de la tormenta económica y financiera, los tenedores domésticos (bancos, AAPP y familias) tenían mucho más peso en la deuda pública española que ahora. Por aquel entonces, el Tesoro Público tenía que ofrecer una rentabilidad atractiva para poder financiarse en los mercados. En cambio, en los últimos tiempos España incluso ha llegado a cobrar a los inversores por vender su deuda.

Si miramos el volumen total, descubrimos que los extranjeros tienen más deuda española que nunca en sus manos: ya controlan más de 415.000 millones de euros.

¿Y por qué compran títulos españoles si ya no es tan rentable? La respuesta está en la necesidad de diversificar carteras, aprovechar la abundancia de liquidez que existe en el mercado actual y querer sacar partido al buen momento que vive la economía española.