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Oxfam: “La desigualdad no es resultado de la crisis, sino de una distribución injusta de rentas y oportunidades”

Autor: Redacción

La crisis ha sacado a relucir todos los defectos que escondía nuestra economía, pero no ha salido la culpable de disparar los niveles de desigualdad en España. Ésta es la principal lectura que podemos extraer del último informe que ha publicado Oxfam Intermón con motivo de la celebración del Foro Económico Mundial de Davos.

En el estudio, el organismo dice textualmente que “la desigualdad en España no es el resultado de la crisis económica, aunque se haya acentuado durante la misma. Lo que sí ha puesto de manifiesto la crisis son las fisuras en el diseño y las estructuras básicas de este modelo económico, que en realidad está ahondando en las brechas y profundizando en la desigualdad”.

En su opinión, el problema de fondo es una distribución injusta de rentas y oportunidades, y esto es precisamente lo que impidiendo que la recuperación de las grandes cifras macroeconómicas llegue a las familias. “A pesar del optimismo en torno a las perspectivas económicas de España, la mejora experimentada no acaba de llegar a las personas que más han sufrido con la crisis. Lejos de alcanzar a los más vulnerables, los ingresos y las oportunidades asociados al crecimiento del PIB parecen beneficiar principalmente a los más ricos, mientras el día a día de cientos de miles de hogares transcurre en la desesperanza”, recalca.

En términos generales, los españoles viven hoy peor que hace una década y no solo porque el mercado laboral todavía arrastra más de tres millones de parados, sino porque cada vez hay más trabajadores en riesgo de pobreza.

Crece la brecha entre ricos y pobres

Para entender el punto en el que nos encontramos actualmente, Oxfam aporta varios datos. Uno de ellos es la evolución de la renta per cápita; esto es, la riqueza media por habitante. Según los datos del Banco Mundial incluidos en el informe, en 2015 la renta apenas rebasó los 24.500 euros, situándose así en niveles de 2004 y muy por detrás de los 26.000 euros registrados en 2007 y 2008. 

Otro dato revelador es la dispar evolución que han tenido la renta de los ciudadanos españoles más ricos y más vulnerables. Según los cálculos del banco Credit Suisse, durante el último año 7.000 personas han pasado a engordar la lista de multimillonarios en nuestro país, lo que arroja una media diaria de 20 nuevos ricos.  

Actualmente, la brecha entre los que más y menos tienen es una de las más altas de toda Europa. De hecho, las últimas cifras comunitarias nos sitúan como el segundo peor país del ranking, solo superado por Chipre, después de que la desigualdad de renta doméstica haya crecido 20 veces más que el promedio europeo desde 2007.

La consecuencia del repunte de la desigualdad ha provocado que solo las tres mayores fortunas de España (Amancio Ortega, fundador del imperio Inditex, su hija Sandra, y Juan Roig, presidente de Mercadona) acumulen la misma riqueza que el 30% más pobre, es decir, que 14,2 millones de personas: la población conjunta de Cataluña y la Comunidad de Madrid.

Bajos salarios e impuestos injustos, los culpables

¿Y cómo hemos llegado a esta situación? Para Oxfam la respuesta está en el desplome de los salarios y su posterior estancamiento, y en los vicios ocultos del modelo tributario que históricamente ha funcionado en nuestro país.

Como recalca el informe, España ha ganado competitividad devaluando los sueldos, principalmente los más bajos. “Se ha producido una espectacular y continuada caída de los salarios del 10% de la población que cobra menos (aproximadamente un 28% entre 2008 y 2014), y cierta caída de los medios (en torno a un 8%). Por el contrario, los salarios más altos apenas se han visto afectados”, agrega.

Lo curioso del asunto es que durante la crisis los beneficios de las empresas se redujeron menos que los sueldos, mientras que en los años de recuperación el dinamismo está llegando en mayor medida al mundo empresarial que a los salarios. Dicho de otro modo: durante la crisis las empresas bajaron los salarios para poder subsistir, pero ahora que lo peor de la tormenta ha pasado, no los están subiendo en línea con lo que crecen sus ganancias.

Esta diferente evolución, aclara el informe, “alimenta la desigualdad, pues los beneficios de las empresas se reparten como dividendos o rentas de capital, y estas están muy concentradas en las familias y hogares con mayores niveles de renta”.

Por si el problema de los sueldos no fuera suficiente, no podemos olvidar un último factor: el modelo tributario. A pesar de las últimas reformas, Oxfam asegura que el esfuerzo fiscal sigue estando mal repartido. “Con datos de 2016, el 84% de la contribución fiscal recae sobre las familias, frente a un 13% que recae sobre el sector empresarial. La crisis y los dos últimos años de recuperación económica no han hecho sino empeorar en 18 puntos este desequilibrio. El esfuerzo sigue recayendo mayoritariamente en las familias, mientras se siguen protegiendo los privilegios de las grandes empresas o de unos pocos”, concluye el estudio.