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Los grandes olvidados del deporte español: construcciones millonarias abandonadas

Autor: Redacción

Algunos fueron, aunque momentáneamente, el centro del universo deportivo. Otros nunca llegaron a albergar competición alguna. Pero todos tienen algo en común: son una ruina. Durante los años de las ‘vacas gordas’ España gastó ingentes cantidades de dinero para atraer los grandes encuentros deportivos mundiales. La Valencia de la Copa América y la F1 y el Madrid del sueño olímpico son los dos mejores ejemplos. Sin embargo, también existen otros templos deportivos históricos que llevan décadas abandonados, como el mítico Circuito Sitges-Terramar o el Frontón Beti-Jai.

Frontón Beti-Jai (Madrid)

Se comenzó a construir en 1893 y costó nada menos que 500.000 pesetas de la época. Una millonada hoy en día. Vivió una época de gloria que llegó hasta 1919. Durante la Guerra Civil se convirtió en comisaría y después fue un taller de raparaciones de coches de la marca Citroën. En 1997 fue comprado por 2,3 millones de euros por la sociedad vasca Frontón Jai Alai, que inicialmente pretendía su recuperación para uso deportivo, pero no se llevó a cabo. Al final, en 2015, el ayuntamiento lo expropió. Sigue abandonado.

Wikimedia commons
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Circuito Sitges-Terramar (Barcelona)

Es un legendario circuito oval, el primero que se construyó en España, inaugurado en 1923 y que dejó de usarse en los años 50. Fue construido en sólo 300 días con un coste de 4 millones de las antiguas pesetas. El 29 de mayo de 1955 corrieron los automóviles y las motos en el circuito por última vez. Hoy en día sigue abandonado, pero es usado por curiosos y aficionados: desde 2009 se permite dar vueltas completas al circuito con automóviles bajo permiso del propietario.

La Peineta (Madrid)

Aunque ahora está en pleno proceso de reforma para convertirse en el estadio del Atlético de Madrid, durante años permaneció en el olvido. Fruto del sueño olímpico de Madrid, se inauguró en 1994 tras cuatro años de obras y una inversión cercana a los 45 millones de euros. Se usó como estadio de atletismo hasta su cierre en 2004 para una remodelación que aún no ha terminado.

Instalaciones de la Copa América (Valencia)

La capital levantina acogió dos ediciones de la Copa América, 2007 y 2010. Las instalaciones, desde las bases de los equipos a la reforma de la marina para acoger megayates, superaron los 300 millones de euros, muchos de ellos aportados por el Estado. El evento fue una ruina económica y aún hoy muchas de las infraestructuras siguen en pie y en desuso.

Circuito F1 (Valencia)

Prometía convertirse en uno de los circuitos urbanos más espectaculares del mundo, y lo fue, pero solo durante cuatro años, entre 2008 y 2012. Sus casi 5,5 kilómetros de recorrido y sus 14 curvas costaron la friolera de 100 millones de euros. Aunque una parte del recorrido se acondicionó para el uso ciudadano, hay una importante parte del trazado que continúa sucia, abandonada y vallada. Una curiosidad: el último piloto que ganó allí fue Fernando Alonso.

Nuevo Mestalla (Valencia)

El faraónico proyecto de estadio para el Valencia Club de Fútbol lleva parado desde 2009. Se dice que el coste de la obra cuando se termine, si es que se termina, superará holgadamente los 250 millones de euros. Existe un compromiso del actual propietario del club, el empresario de Singapur Peter Lim, de terminar el nuevo estadio, aunque aún no se han retomado los trabajos de construcción.

Centro acuático (Madrid)

Otro de los esqueletos que ha dejado el sueño olímpico madrileño. Este megaproyecto pensado para ser una de las sedes de las pruebas de natación, saltos y waterpolo en las candidaturas olímpicas de 2012, 2016 y 2020 les ha costado a los madrileños casi 120 millones de euros. Las obras se abandonaron definitivamente en julio de 2010 y hoy, más de seis años después, sigue igual.