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Vía Célere se convierte en la primera promotora en construir edificios de pisos prefabricados

Vía Célere
Vía Célere

Vía Célere sube la apuesta por la industrialización y la innovación. La firma comandada por Juan Antonio Gómez-Pintado ha presentado en un desayuno con la prensa sus planes: dos promociones de viviendas plurifamiliares industrializadas en Boadilla del Monte, que serán las encargadas de abrir la lata del futuro de la compañía.

Si bien es cierto que hemos visto otros proyectos de casas industrializadas como el de Aedas Homes, estas son viviendas unifamiliares, es decir, chalets. Vía Célere ha apostado por levantar un edificio de cuatro pisos a base de 50 módulos construidos en fábrica. La compañía pedirá en abril la licencia de obra para la primera promoción, que consta de 17 viviendas, de 84 a 134 m2, de dos a tres dormitorios y baños. Una vez realizados los trámites burocráticos, la promotora estima que la urbanización esté finalizada en siete meses, lo que supone un 64% menos de tiempo que la construcción tradicional.

La segunda promoción también se levantará en Boadilla del Monte y dispondrá de 26 viviendas de dos y tres dormitorios. En total, las dos urbanizaciones suman un total de 46 casas con calificación energética A.

“Desde hace siete años estamos implementando nuestros proyectos con tecnología BIM. Esto nos abrió la puerta hacia otros procesos y vimos que teníamos que ir hacia la industrialización. Comenzamos con los baños, fachadas y cocinas. No fuimos más allá porque no teníamos la tecnología para seguir los siguientes pasos. Desde 2014 hemos estado investigando el 'know how' para hacer promociones 100% industrializadas, y lo hemos conseguido”, comenta Gómez-Pintado.

El directivo ha subrayado que toda la ingeniería necesaria para hacer realidad los edificios corre a cargo de la compañía, es decir, no han contratado a un estudio de arquitectura. El motivo, el diseño y los planos debe guardarse bajo llave. “España está atrasada en este tipo de construcciones respecto a otros países. Cuando preguntamos a promotoras de otras naciones como Inglaterra, se negaron a compartir ese conocimiento, por lo que hemos tenido que idear todo por nosotros mismos”, explica el directivo. “Tenemos que guardar el secreto bajo llave”, bromea.

Un futuro industrializado, un futuro mejor

Los beneficios de la industrialización son muchos, pero estos podrían ser los más destacables: incremento de la sostenibilidad, aumento de la calidad del producto final, mayor seguridad laboral, la inexistencia de sobre costes y reducción de plazos.

Las ventajas son tan tangibles que cualquier promotora que quiera estar, ya no el futuro, si no en el presente, debe plantearse tomar este camino. Vía Célere estima que, en 2019, el 30% de sus promociones serán industrializadas. “Es difícil, pero nuestro objetivo es que la industrialización llegue al 100% de nuestra cartera, aunque no todos los proyectos se pueden industrializar por completo”, expone Gómez-Pintado.

Un reclamo para el sector

La mano de obra en la construcción escasea. Muchos antiguos trabajadores se han jubilado o cambiaron de sector cuando comenzó la crisis. La industrialización y los procesos más digitalizados pueden ser un reclamo para que los jóvenes vuelvan a interesarse por la construcción. No es lo mismo estar en una fábrica, en un entorno controlado y ajeno a las inclemencias del tiempo, que estar subido en un andamio, con los peligros que eso conlleva.