Información sobre vivienda y economía

Qué puede aportar un edificio inteligente en una situación de pandemia frente a uno convencional

Pixabay
Pixabay
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Seguramente ya has leído mucho sobre los edificios inteligentes, también conocidos como 'smart buildings': esos inmuebles que te hacen la vida más fácil porque disponen de sistemas e instalaciones que permiten su gestión y control de forma automatizada. ¿Con qué fin? Entre otros, aumentar su eficiencia energética, garantizar la seguridad, la usabilidad y la accesibilidad para sus huéspedes. Y de seguridad hemos hablado mucho en este año por la pandemia del coronavirus, por lo que la pregunta es, ¿qué puede ofrecer en este ámbito un edificio inteligente frente a uno convencional?

“La primera ventaja de un edificio inteligente es la capacidad de decisión dinámica sobre a quien se deja acceder al recinto. Un edificio inteligente puede tomar decisiones de acceso en función de diferentes parámetros claves que se le han proporcionado”, dice Daniel Batlle, cofundador y CMO de Alfred Smart Systems, una compañía dedicada al Smart House y a la tecnología para viviendas y espacios de trabajo.  .

Por ejemplo, el edificio inteligente permite identificar a la persona y su estado de salud, algo nada desdeñable en una situación de crisis sanitaria: “Los edificios inteligentes no solo disponen de accesos que impiden la propagación del virus, ya que no es necesario el contacto físico con el acceso propiamente dicho, sino que además cuentan con elementos de reconocimiento facial que puede determinar la temperatura corporal de la persona que se disponga a entrar, consiguiendo asegurarse que la persona que entra no viene con síntomas de un posible infectado”, afirma Batlle, aunque ya sabemos que muchas personas asintomáticas no presentan fiebre en el caso del coronavirus.

En el caso de que el edificio albergue oficinas, el sistema inteligente también puede ayudar a frenar la propagación del virus. Ahí van dos ejemplos: “El edificio inteligente puede conseguir realizar estos calendarios dinámicos que promueven que trabajadores de un mismo departamento estén en una sala para evitar que un departamento entero se contagie y eso pare la actividad. Por tanto, podría efectuar estas políticas de limitación de movimientos dentro de un edificio para prevenir el contagio de forma fácil. En uno convencional, cualquier trabajador puede moverse de forma libre por el edificio”, explica.

Otro ejemplo: si la empresa impone turnos por semanas de trabajadores que pueden ir o no, estos turnos se aplican automáticamente y la persona para acceder debe cumplir esta política, que el edificio puede implementar muy fácilmente. También, el sistema puede detectar que los espacios cumplan con el aforo máximo permitido con un sistema de contaje. A pesar de que una persona tenga acceso a un espacio determinado en un edificio, si el aforo es completo se puede controlar esa entrada o permitir el ingreso en caso de que el aforo no se haya completado.

Lo que queda claro es que estos inmuebles no son una moda, sino una alternativa en clara expansión: en dos años, los 'smart buildings' tendrán 483 millones de dispositivos a nivel mundial, según el último informe de Berg Insight.