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Qué son los Estados de Información no Financiera que deben aportar ahora las empresas inmobiliarias

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Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Este año, las empresas con 250 o más empleados o más tendrán la obligación de preparar sus Estados de Información no Financiera, EINF, una herramienta que profundiza aún más en la transparencia de las compañías al incluir aspectos relacionados, por ejemplo, con el medio ambiente o los recursos humanos.

Así se estipula en la Ley 11/2018. Hasta ahora, esta información solo era obligatoria para aquellas empresas con más de 500 trabajadores. Pero a partir de este año tendrán que hacerlo las sociedades que formulen cuentas consolidadas con 250 o más trabajadores que, o bien tengan la consideración de entidades de interés público de conformidad con la legislación de auditoría de cuentas, exceptuando a las entidades que tienen la calificación de empresas pequeñas y medianas de acuerdo con la Directiva 2013/34/UE, o bien, durante dos ejercicios consecutivos reúnan, a la fecha de cierre de cada uno de ellos, al menos una de las circunstancias siguientes: que el total de las partidas del activo sea superior a 20 millones de euros o, que el importe neto de la cifra anual de negocios supere los 40 millones de euros.  

Qué permiten

Los Estados de Información no Financiera son muy relevantes porque permiten entender los riesgos a los que se expone una compañía y que pueden impactar en sus resultados, más allá del campo financiero. Tenemos un ejemplo muy cercano en la pandemia del covid-19: la pandemia ha afectado, entre otros, a los departamentos de Recursos Humanos, produciendo determinadas situaciones relacionadas con el absentismo y modalidades de jornada. Además, ha afectado también a los datos de consumo energéticos de las empresas, así como a la información que se proporciona sobre la protección de la salud y la seguridad de los trabajadores, clientes, etc.

Toda esa información no financiera necesita ser entendida por mercados e inversores, máxime si consideramos que, según el estudio Global Institutional Investor Survey de EY, el 91% de los inversores institucionales encuestados considera que este tipo de información ha sido fundamental a la hora de invertir en el último año. De hecho, la proporción de inversores que dice utilizar de forma frecuente esta información ha pasado del 27% en 2016 al 34% en 2018 y al 43% actual. Cifras, como vemos, en claro aumento, que vienen a demostrar que comunicar sobre estos intangibles es tendencia.

Alberto Castilla, socio de Sostenibilidad de EY, afirma que “los inversores precisan de una mayor estandarización y rigurosidad de los datos no financieros porque contribuye a reforzar la confianza y credibilidad en las empresas y en los mercados. Las organizaciones más concienciadas con los factores medioambientales, sociales y de gobernanza tendrán más posibilidades de recuperarse tras la crisis al favorecer la creación de valor a largo plazo”. El estudio de EY destaca que los principales retos detectados para que los informes de información no financiera ganen en eficacia y utilidad son la desconexión entre este tipo de informes y la información financiera, la falta de información en tiempo real, así como de la información relativa a cómo la empresa crea valor a largo plazo, la necesidad de centrarse en los temas realmente importantes y la falta de visión de futuro en las divulgaciones.

¿Qué supone, en la ‘praxis’, que una empresa de más de 250 empleados tenga que aportar este tipo de información? Definir métricas del Estado de Información no Financiera, establecer un proceso de recopilación y consolidación de la información, redactar un documento y que una auditora independiente verifique los estados de información no financiera. Además, derivado de los requisitos de información no financiera también es muy recomendable integrar en su modelo de negocio y en sus políticas las estrategias de sostenibilidad.

Las principales acciones

Según EY, las acciones principales que deberán acometer las empresas son las siguientes:

  1. Construir una conexión más fuerte entre el rendimiento financiero y no financiero. Los inversores pueden centrarse en construir enfoques más creíbles para entender lo que influye el valor a largo plazo en ciertos sectores y compañías, mientras que las propias empresas pueden focalizarse más en la materialidad (reportar sobre qué factores medioambientales, sociales y económicos son más relevantes para sus 'stakeholders' y podrían impactar en su capacidad de crear valor a largo plazo).
  2. Reforzar el análisis de los riesgos y las oportunidades del cambio climático y la transición a la descarbonización futura y comunicarlo de forma comprensible a través de informes del TCFD (grupo de trabajo sobre divulgación de información financiera relacionada con el clima).
  3. Inculcar disciplina en la presentación de informes no financieros y en los controles para generar confianza. El establecimiento de prácticas efectivas de gobernanza y la búsqueda de una garantía independiente de los procesos no financieros, controles y los resultados de datos pueden ayudar a generar confianza y transparencia con los inversores.

¿Y qué supone para las empresas del sector inmobiliario?

De cara al sector inmobiliario, ¿habrá alguna información más relevante a contemplar en dichas informaciones? “El sector inmobiliario tiene una oportunidad para explicar todos los avances que ha conseguido en los últimos años en materia de sostenibilidad”, explica Alberto Castilla.

Así, hay una categoría principale que realmente será más nueva a la hora de dar información: derechos humanos. Otros temas que ya llevan años tratándose en el sector son los relacionados con el medioambiente”, dice.

El consultor destaca el apartado de emisiones: “Los materiales que se utilizan en las promociones, la huella de carbono… La información facilitada ahí será fundamental”. Otra de las oportunidades que surge es “que las empresas deberán calcular las emisiones de los materiales que utilizan y deberán establecer sistemas de control. Esto permitirá reducir las emisiones. Todos esos sistemas de control requerirán de una estandarización y de una armonización de parámetros”, insiste Castilla.

Otro de los aspectos fundamentales son los riesgos climáticos, que también deberán incluirse en los EINF: “Hay algo que afecta a todos los sectores de actividad: todo esto conlleva unas políticas corporativas y unos sistemas de medición que ahora mismo no tienen”. Finalmente, el experto destaca otro punto importante a incluir, como son los datos relacionados con seguridad y salud, sobre los que destaca que “los inversores institucionales utilizan estos parámetros para valorar la sostenibilidad de las empresas”.