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La Torre de Babel existe: está en Venezuela y lleva 60 años siendo una “utopía fracasada”

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Autor: Gorka Ramos (colaborador de idealista news)

En pleno centro de Caracas, en el cerro Roca Tarpeya, se encuentra la construcción del mundo que más se parece a la imaginaria 'Torre de Babel'. Se llama 'El Helicoide' y desde los años 50 se ha convertido en un quebradero de cabeza para las autoridades caraqueñas. 

Con unas curvas en su estructura que no se ven a menudo, la construcción fue pensada en su comienzo como un exponente del capitalismo. Las dimensiones del edificio, un gran centro comercial con una carretera que lo rodeaba, permitían el acceso en coche a todas las plantas. Habría sido el primero de su tipo en el mundo. Sin embargo, las inestabilidades del país sudamericano provocaron que el plan no llegara a buen puerto. Ni el primero ni los muchos que le siguieron.

El caldo de cultivo para 'El Helicoide' fue la dictadura del general Marcos Pérez en la década de los 50. Por aquel entonces, decenas de arquitectos internacionales fueron llamados a la capital venezolana para construir un proyecto modernizador y, por supuesto, sin el problema del dinero. Las ganancias procedentes del sector petrolero eran más que suficientes.

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En un principio, los cerca de 102.000 m2 de terreno sobre los que hoy se asienta la construcción iban a destinarse al sector inmobiliario, pero la idea del centro comercial móvil ganó la batalla judicial en 1955, con la maqueta de 'El Helicoide' ya disponible. Helipuerto, piscina, gimnasio, restaurantes, discotecas y un cine eran algunos de los planes para la construcción del denominado “Centro Comercial y Exposición de Industrias”.

El diseño de la joya arquitectónica caraqueña fue cosa del brasileño Roberto Burle, que ideó ascensores en diagonal y escaleras mecánicas para conectar las diferentes plantas. Pero el presupuesto de 10 millones de dólares se quedó corto. Cuando se detuvo la construcción de 'El Helicoide' la inversión ascendía a 24 millones.

Y las cifras del espectacular edificio siguen. La edificación de 77.748 m2 cuadrados disponía de 1.000 plazas de aparcamiento, 360 locales para tiendas y un espacio de exhibiciones de más de 8.000 m2. Y la primera gran sorpresa llegó a los pilares de 'El Helicoide'. Cuando el dictador Marcos Pérez se exilió en 1958, los caraqueños se enteraron de que el edificio no se había comenzado a construir.

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Transición helicoidal

Lejos de rechazar el proyecto, las autoridades al mando de la transición democrática en Venezuela decidieron seguir adelante con 'El Helicoide'. Y de paso dar trabajo a 1.500 personas durante 18 meses. Pero poco después las obras se paralizaron de nuevo. Problemas financieros de la constructora desembocaron en el fin de 'El Helicoide' como el mayor centro comercial del mundo.

Durante veinte años (hasta los 80) el edificio fue objeto de decenas de propuestas: centro de automovilismo, estación de radio y televisión, museo, cine, biblioteca nacional... en ese tiempo de indecisión, los sin techo y grupos de ocupas tomaron 'El Helicoide' hasta 1982. La idea del Museo de Antropología recaló en las autoridades y a golpe de manguera desplazaron a los cientos de caraqueños instalados.

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Época oscura

Pero tampoco fue la definitiva. Dos años más tarde, el Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (SEBIN) decidió que el edificio era perfecto para sus nuevas oficinas centrales. Los rumores hablan de prisioneros políticos y salas de tortura, un marco que aguantó hasta 1993, cuando dos jóvenes arquitectos propusieron rediseñar 'El Helicoide' y transformarlo en un Centro Ambiental. Otra idea que duró unos meses, hasta que la autoridad de inteligencia se hizo por segunda vez con el control del complejo.

Desde entonces, 'El Helicoide' sigue siendo un cuartel de los servicios de inteligencia. De hecho, en 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos llamó la atención sobre el centro de detención, en concreto por cuestiones de higiene para los detenidos allí.

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Propuestas de apertura

Considerada por los medios de comunicación como una reliquia y por los caraqueños como una bella durmiente, las propuestas para cambiar la construcción siguen dándose. Un ejemplo es el Proyecto HelicoideQue está preparando una batería de propuestas que organizará varias exposiciones como 'Helicoides posibles', 'Helicoides fallidos' o 'Helicoides visiones fantásticas'. En las muestras, artistas, arquitectos y creativos locales propondrán alternativas al edificio.

“Es la ruina moderna más importante que hay en Venezuela. Por eso nos parece importante recuperar la memoria del Helicoide, una obra que le tocó un destino muy contrario al que tenía previsto inicialmente”, explica la coordinadora de la iniciativa, Celeste Olalquiaga. “El Helicoide es una utopía fracasada”.