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La paradisíaca mansión abandonada que una vez fue el refugio de una familia de ‘robinsones’

Autor: Redacción

La vida de Tom Johnston y su esposa Gladdie cambió en el verano de 1960. Durante una visita a la isla caribeña de Bequia, la segunda más grande del archipiélago de las Granadinas, se encontraron con un imponente paraje natural coronado por un arco de piedra que los lugareños llamaban ‘Moonhole’ (algo así como ‘agujero de la Luna’ en castellano). A su regreso a EEUU, ambos decidieron abandonar su trabajo como ejecutivos publicitarios y mudarse a aquel paraíso junto a su hijo parta vivir como una familia de robinsones.

La mayoría de sus familiares y amigos les llamaron locos pero, cuando les visitaban, todos querían un pedacito de aquella bellísima utopía. Johnston accedió a compartir su finca de 12 hectáreas con sus más allegados y permitió que se construyesen 16 viviendas más, un centro social y una residencia para los empleados locales. La única condición es que todo se gestionaría según sus ideales y él sería el único que autorizaría o vetaría cualquier decisión sobre lo que allí sucediese.

Durante 50 años ‘Moonhole Mansion’ fue un lugar maravilloso en el que sus habitantes vivieron en armonía en casas fabricadas con roca volcánica, madera de los árboles locales y huesos de ballenas. No había electricidad ni agua corriente, pero era un ligar idílico.

Así permaneció hasta la muerte de su fundador en 2001. A partir de entonces, el desastre. La mayor parte de los propietarios originales fueron falleciendo y sus descendientes se enzarzaron en una batalla judicial que provocó primero la deserción de los trabajadores locales y después el abandono de algunas propiedades.

Hoy ‘Moonhole Mansion’ es un lugar sin alma reconvertido en resort de vacaciones.  La mansión de Johnston y su familia está abandonada y cinco de las 16 viviendas restantes están a la venta desde hace años por cantidades que van de los 300.000 a los 1,2 millones de dólares