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La desgravación del interés hipotecario, un dudoso instrumento de acceso a la vivienda en propiedad

Wikimedia commons
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Autor: Redacción

Estados Unidos podría ser el último país desarrollado que acuerde reducir las desgravaciones a los intereses de préstamos hipotecarios, en parte porque sirvirían para cuadrar las cuentas, pero también porque no han cumplido el objetivo para el que fueron diseñadas: permitir un mayor acceso a la vivienda de la rentas más bajas.

El conocido como Mortgage Interest Deduction (MID) ha servido durante décadas como eje central de la política de vivienda estadounidense, pero diversos estudios muestran que ha sido más utilizado por las rentas altas y a la larga se ha consolidado como un instrumento que eleva la desigualdad en lugar de mermarla, además ser combustible para la creación de burbujas inmobiliarias.

El plan republicano, a debate en el Congreso, propone rebajar el límite de préstamo hipotecario que estará sujeto a deducciones del millón de dólares a los 500.000 dólares, ya que era tremendamente impopular eliminarlas por completo.

Estudios de economistas como Edward Glaeser y Jesse Shapiro muestran que las MID han contribuido a aumentar el porcentaje de propietario de casas en EE.UU., pero una vez esa ratio ha alcanzado un punto constante ha sido principalmente beneficioso para las rentas altas. Además, otros estudios consideran que las MDI promueven la desigualdad al aumentar los precios en el mercado de la vivienda, subir el umbral para que los que alquilan se pasen a la compra y ser casi exclusivamente reclamadas durante la declaración de la renta por las familias de ingresos más altos. Según el gobierno estadounidense, solo un 12% de los contribuyentes con ingresos inferiores a los 50.000 dólares anuales solicitan la deducción a los intereses hipotecarios, mientras que el 94% de los que ingresas más de 200.000 dólares anuales lo hacen.

Según el semanario The Atlantic, estas ayudas, que equivalen a 71.000 millones de dólares anuales, son en la práctica "un programa de vivienda pública para los ricos", no han servido para que los más pobres sean dueños de su casa y tendría más sentido articular políticas fiscales para los bajos ingresos en régimen de alquiler que no pueden optar a ser propietarios.

Un estudio del año pasado del portal Trulia aseguraba que las MID estaban contribuyendo a un alto índice de propiedad inmobiliaria entre los blancos, pero no contribuían del mismo modo entre las minorías, por lo que en realidad aumentaba las desigualdades raciales en los barrios estadounidenses. Trulia proponía la creación de una deducción fiscal para personas en régimen de alquiler de bajos ingresos, que contribuyera a la larga a amasar una entrada para la compra de una casa.

Por otra parte, 12 países europeos tienen algún tipo de de MID -España los eliminó para compras de primera vivienda posteriores a 2013, algo similar a los  pasos dados tras la crisis por Irlanda o Grecia- aunque su peso específico es mucho menor que el de Estados Unidos, con solo un 0,05% del Producto Interior Bruto (PIB) dedicado a estas desgravaciones.

En Holanda, uno de los países con mayores deducciones a los intereses hipotecarios, lo mayores beneficiados por los MID son las rentas más altas, lo que desmiente el efecto redistributivo de estos instrumentos fiscales. Además de Holanda, países con 'booms' inmobiliarios y relativamente bajo índice de propietarios de vivienda como Suecia mantienen las deducciones pese a la fuerte presión de los precios. En otros casos, como Canadá, Australia o Nueva Zelanda, que no tienen deducciones a los intereses de las hipotecas, el fuerte aumento de los precios no puede ser achacado a las deducciones fiscales.

Independientemente, algunos estudios sugieren que se se eliminarán las MID los precios caerían, en general, entre el 10 y 15%. Algo similar pasó en Holanda, donde una reducción de las deducciones en 2012 contribuyó a una caída del 10% en los precios de la vivienda, aunque esa reducción ha desaparecido prácticamente con las alzas en los últimos dos años.