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Daan Roosegaarde, el visionario holandés que diseña las ciudades más verdes

El diseñador Daan Roosegaarde
Daan Roosegaarde, diseñador / Foto: Studio Roosegaarde
Autor: Hoja de Router (colaborador de idealista news)

El diseñador holandés Daan Roosegaarde lleva años proponiendo soluciones para las ciudades del futuro, cuyo urbanismo no solo estará marcado por el avance tecnológico, sino por otra fuente inagotable de inspiración: la naturaleza. La mayoría de obras de este visionario dibujan paisajes urbanos que imitan modelos y sistemas que se encuentran en la naturaleza y que ayudan a afrontar los problemas actuales que presenta el complejo diseño de nuestras ciudades y su sostenibilidad.

Foto: Studio Roosegaarde
Foto: Studio Roosegaarde

Roosegaarde ha experimentado con posibles sistemas para limpiar el aire de las ciudades desde torres y bicicletas o se ha inspirado en la bioluminiscencia de animales como medusas o luciérnagas para trazar caminos, carreteras y árboles que iluminarán las ciudades del mañana. En definitiva, las creaciones del arquitecto holandés y su estudio, integrado por diseñadores e ingenieros, comparten un poco de arte y un poco de ciencia, lo que hace de su obra una colección única y cautivadora para el urbanismo que está por llegar en los próximos años.

Paisajes urbanos inteligentes

El último proyecto de Roosegaarde, terminado a finales de 2017, recoge a la perfección su forma de entender el urbanismo. El Gobierno holandés encargó al estudio la renovación del dique Afsluitdijk, una estructura levantada en 1932 que cuenta con 32 kilómetros de largo y que evita posibles inundaciones. El diseñador ha devuelto la gloria a esta antigua obra, restaurando las 60 compuertas del dique con una capa retrorreflectante, lo que permite a la estructura iluminarse con los faros de los coches que pasan sobre él. Esto quiere decir que cuando no hay automóviles las estructuras están apagadas, pero cuando pasa un coche se iluminan.

Foto: Studio Roosegaarde
Foto: Studio Roosegaarde

Esta innovación no solo tiene un carácter estético, sino que también supone una forma de iluminación eficiente que no requiere de energía y que no contribuye a la contaminación lumínica. La instalación también va acompañada de unas cometas capaces de generar energía gracias a su movimiento de empuje y retracción. Como si fuese la dinamo de una bicicleta, estas cometas inteligentes se valen del viento para moverse y de un cable para transmitir la energía. 

Foto: Studio Roosegaarde
Foto: Studio Roosegaarde

Por último, la instalación ofrece un encuentro interesante entre hombre, biología y tecnología. Dentro de los búnkeres históricos del dique, Roosegaarde ha creado una experiencia interactiva para que los visitantes comprueben cómo las algas bioluminiscentes pueden ser las farolas del futuro. Cuando las personas pasan por encima de estos organismos vivos, que se encuentran debajo del suelo, estos brillan iluminando la sala. El diseñador holandés lleva un tiempo trabajando con esta idea que pretende trasladar a las urbes. 

Foto: Studio Roosegaarde
Foto: Studio Roosegaarde

¿Un alumbrado público vivo?

Roosegaarde ha sido siempre un apasionado del biomimetismo, es decir, de usar la naturaleza con fuente de inspiración para sus diseños. Observando la capacidad de las medusas de aguas profundas para generar su propia luz, fenómeno que consiguen por sí mismas, el artista holandés ha empezado a proponer la realización de instalaciones a gran escala que funcionen de forma semejante.

Foto: Studio Roosegaarde
Foto: Studio Roosegaarde

La Universidad Estatal de Nueva York ya le ha dado a conocer plantas genéticamente modificadas que cumplen esa función bioluminiscente, así que el estudio pretende crear en un años árboles que emitan luz para sustituir a las farolas. Este proyecto aún tiene recorrido, ya que se está estudiando cómo utilizar hongos bioluminiscentes en lugar de usar material genéticamente modificado.

No obstante, el diseñador holandés ya ha desarrollado alumbrado público inteligente que puede contemplarse en su país natal. Un ejemplo el espectacular carril bici del municipio de Nuenen, en Países Bajos, construido con un material que absorbe la luz solar durante el día y que por la noche se tiñe de un verde luminiscente con formas que emulan ‘La noche estrellada’, famosa obra de Van Gogh. Un carril tan mágico como sostenible, puesto que se vale de energía limpia, en lugar de recurrir a combustibles fósiles.

Foto: Studio Roosegaarde
Foto: Studio Roosegaarde

 Un proyecto similar ha estado desarrollando en una autopista de Holanda entre los años 2012 y 2015 como una prueba piloto. Roosegaarde lo ha bautizado como “carretera inteligente”, ya que puede interactuar con el conductor dependiendo de la situación de tráfico. Elaborada con el mismo material que el carril bici, la calzada se carga de energía solar durante el día y puede brillar durante ocho horas por la noche. Un sistema que ha atraído a distintos inversores y gobiernos, entre ellos Japón, que quiere usar este material de cara a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

Foto: Studio Roosegaarde
Foto: Studio Roosegaarde

Aspiradoras de contaminación

Las ciudades verdes ideadas por Roosegaarde también cuentan con estructuras que ayudan a combatir la contaminación. Berlín ya cuenta con una instalación de artista que captura con iones las partículas contaminantes y las almacena en su interior. Se trata de una torre de siete metros que utiliza la energía eólica para limpiar el aire de los que están a su alrededor y además convierte los contaminantes filtrados en joyas

Foto: Studio Roosegaarde
Foto: Studio Roosegaarde

Es el primer proyecto del estilo, y aunque por su tamaño no soluciona los problemas de contaminación de las grandes ciudades, en China ya están estudiando cómo aplicar la misma tecnología para que torres de 500 metros engullan la contaminación.

Foto: Studio Roosegaarde
Foto: Studio Roosegaarde

De hecho, tras los resultados positivos del experimento, la empresa china Ofo ha desarrollado un proyecto conjunto con Roosegaarde para incluir dicha tecnología en sus bicicletas públicas. De esta forma el manillar de la bicicleta incluye un dispositivo que va filtrando el aire contaminado para que el ciclista pueda respirar aire limpio. La empresa espera que el uso masivo de esta tecnología pueda tener un impacto real en los centros urbanos más contaminados del país. Así que, poco a poco, el estudio Roosegaarde va poniendo su granito de arena para que las ciudades del futuro sean más sostenibles.