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Este edificio en ruinas fue una lujosa universidad femenina hace un siglo

Steven Bley
Steven Bley
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

El tiempo pasa de forma inexorable y lo que en un momento fue nuevo y reluciente, muchas veces acaba en ruinas. Este proceso es visible en multitud de ámbitos, pero en uno en el que destaca es el de la arquitectura. Es cierto que un edificio bien cuidado es capaz de sobreponerse al paso de los años con solvencia y envejecer con dignidad. No hay más que pasear por el caso histórica de cualquier ciudad para comprobarlo. Pensemos en la Alhambra de Granada, el Panteón de Agripa en Roma o el Palacio de Versalles en París.

Sin embargo, el paso del tiempo produce estragos si no se cuidan las construcciones y también hay innumerables muestras de ello. 

Existe algún motivo por el que, a pesar de todo, los edificios envejecidos, abandonados, decadentes o en ruinas ejercen una enigmática fascinación en el ser humano. Quiźas sea ese halo de misterio, unido a la voluntad de conocer su historia y los secretos que esconden entre sus paredes, lo que nos lleva a sentirnos atraídos por ellos.

Uno de estos edificios es el que alojaba el Bennett College, una antigua universidad para mujeres que fue fundada en 1890 en la ciudad de Irvington. En 1907 la institución mudó su sede a un precioso edificio en el pueblo de Millbrook, en el Estado de Nueva York. Allí se mantuvo hasta 1978, año en el que, por motivos económicos, la institución se vio obligada a cerrar sus puertas y dar fin a sus 90 años de existencia.

Pero más allá de lo que supuso para las mujeres de muchos estados que acudieron allí a estudiar disciplinas muy diversas, como arte, diseño de moda, diseño de interiores, música, idiomas modernos, literatura, historia, danza, teatro, desarrollo infantil, estudios equinos y ciencias domésticas; su historia todavía pervive en el aquel magnífico edificio que, con muchas dificultades, todavía permanece en pie, aunque en un evidente estado de ruina que le confiere un espeluznante aspecto. En parte, su peculiar silueta, que se yergue imponente contra el cielo y le da una apariencia a medio camino entre una mansión gótica y un castillo embrujado, tienen parte de culpa.

El edificio principal del antiguo colegio recibió el nombre de Halcyon Salón. Su destino inicial no era el de convertirse en una universidad femenina, sino en un hotel de lujo y museo promovido por un rico editor de Nueva York llamado HJ Davidson Jr. El diseño corrió a cargo de James E. Ware, e incluía 200 habitaciones repartidas a lo largo y ancho de 5 plantas. El material utilizado contribuyó a darle un aspecto distinguido, ya que se utilizaron paneles de madera oscura y piedra típica del estilo Reina Ana. Sin embargo, el hotel no tuvo el éxito esperado y en 1901 se vio obligado a cerrar, como consecuencia de la gigantesca deuda acumulada. En consecuencia, el edificio se mantuvo cerrado durante varios años, hasta 1907.

En su nueva etapa como universidad femenida, el complejo sufrió modificaciones, como la adición de una una capilla, establos, dormitorios e, incluso, un teatro al aire libre. Más tarde se agregaron nuevas salas y una bonita biblioteca, preparada para el estudio de las alumnas.

No obstante, a pesar del éxito cosechado durante décadas, con el auge de las universidades mixtas, en la década de 1970 la institución comenzó a sufrir importantes problemas económicos. Tras un intento infructuoso de fusionarse con otra universidad cercada, no tuvo más remedio que declararse en bancarrota. El edificio fue cerrado en 1978 y todo lo que había en su interior, muebles, libros, equipos y otros objetos, fue trasladado a la biblioteca de la ciudad. Y así, vacía y abandonada ha permanecido durante todo este tiempo.

Un suceso dramático ocurrió un tiempo después de su cierre, al cual se debe, en gran parte, su estado actual. Durante un invierno extremadamente frío, las tuberías de agua explotaron, y como todavía se mantenía el servicio de agua, la sala del edificio principal se inundó, provocando graves daños, debilitando la estructura y causando el colapso de muchos de los techos. Desde entonces, se da la peculiar circunstancia de que comenzaron a crecer en aquellas salas a las que entraba la luz de sol diversas plantas y árboles, así como todo tipo de musgo, moho y hongos.

Con el paso del tiempo, las administraciones públicas fueron conscientes de que ese antiguo y desvencijado edificio era parte del patrimonio cultural e histórico de la ciudad. Por ello, en 1993, el edificio fue colocado en el Registro Nacional de Lugares Históricos. Sin embargo, en 2014, con una operación comercial llevada a cabo por dos grupos empresariales de la zona, Millbrook Tribute Garden y Thorndale Farm LLC, la situación pareció dar un vuelco, ya que, entre los planes de los nuevos propietarios estaba derribar el emblemático edificio y construir un parque y viviendas. Esta intención levantó protestas en la comunidad local que no se resistió a ver como un pedazo de su historia reciente desaparecía para siempre. A pesar de los planes de las empresas involucradas, hoy, cinco años después, no se sabe bien por qué razón, el fantasmagórico edificio sigue en pie.

En 2010, el fotógrafo de Nueva Jersey, Steven Bley decidió visitar el Benneth College para realizar un reportaje fotográfico. Su intención era dejar constancia sobre cómo el paso de los años ha afectado a un edificio que en algún momento fue grandioso, pero ahora se encuentra en total decadencia.

¿Una casa encantada?

Como todo edificio histórico y abandonado que se precie, no son pocas las historias sobre sucesos paranormales que allí se cree que suceden.

Muchos testimonios de personas que han entrado allí después de su cierre aseguran que han escuchado cómo las puertas se abren y se cierran solas o como las habitaciones se vuelven negras en cuestión de segundos, incluso durante el día. También hay quien asegura que se escuchan pasos, gritos, y niños o niñas jugando.

Según The Paranormal Guide, un blog que analiza acontecimientos paranormales, algunos grupos de exploradores que se han atrevido a cruzar la puerta de esta casa abandonada se han visto en situaciones extrañas, como por ejemplo que, antes de entrar a determinadas estancias escuchar como otros compañeros les llamaban para reunirse en la entrada. SIn embargo, al acudir a la llamada, no había nadie.

No sabemos si estas leyendas son verdad o no; tampoco cuál es el futuro que le depara. Lo que sí tenemos claro es que en su momento este edificio fue un maravilloso lugar en el que muchas jóvenes se formaron académicamente y que hoy, por desgracia, poco queda del esplendor que le caracterizó durante gran parte de su vida. Una vida que le ha llevado a ocupar como uno de los lugares más emblemáticos en la historia de Millbrook.