Información sobre vivienda y economía

Una transformación espectacular en México: de antigua fábrica de galletas a vivienda de lujo

Manolo R. Solís|Richaud Arquitectura
Manolo R. Solís|Richaud Arquitectura
Autor: Vicent Selva (colaborador de idealista news)

La historia de las ciudades, de los territorios y, en ocasiones, de las sagas familiares, se puede seguir a través de la arquitectura. Los edificios y sus usos a través del tiempo permiten seguir la línea que une el pasado con el presente, creando un sentido de coherencia al caótico paso del tiempo.

Esto es lo que ha ocurrido con un fantástico proyecto de rehabilitación dirigido por el estudio Richaud Arquitectura. Con él, se rehabilitó la antigua fábrica de Galletas Richaud Hermanos, una empresa que comenzó a dar sus primeros pasos en 1981 y que estuvo en funcionamiento en este edificio de la ciudad de San Francisco de Campeche (México) hasta mediados de los años 60. Tiempo después, se recuperó como residencia familiar hasta que, finalmente, fue definitivamente abandonada en 1981. Algunos años después, junto a ella, una parte de la familia levantó una nueva vivienda de tipología moderna. Hoy, han querido unir ambos edificios para aumentar el tamaño de la vivienda. Sin embargo, la diferencia de estilos presagiaba que iba a ser un proyecto de difícil resolución.

Ante esto recto, el estudio Richaud Arquitectura trabajó para crear un conjunto que resultase armónico, pero sin renunciar a la herencia del antiguo edificio. La solución, unificarlo a partir de un gran espacio abierto en el que un jardín actuase como elemento de unión de dos conceptos tan distantes. Para ello, remodelaron, ampliaron y abrieron el comedor para una relación continua con el jardín que ahora comparten. De esta forma, se mantiene la distribución original de la casa colonial y se descubren los muros de mampostería originales para enfatizar la antigüedad de la propiedad.

El propósito de esta ampliación fue crear un área de recreación social, contenida en 186 metros cuadrados. Aunque varios elementos originales se mantuvieron iguales, fue imposible recuperar el techo, por lo que se concibió uno nuevo completamente desplazado de los muros originales. El proyecto crea una gran terraza entre muros, contenida por los cuadrados originales, techada por un techo flotante, sostenida por PTR metálicos y anclada a los muros de mampostería.

Manteniendo la distribución original, se concibe una piscina entre paredes al aire libre con un total revestimiento de chukum tradicional elegido como acabado. Esto hace que la piscina se mezcle con el entorno de piedra, generando así la apariencia de un cuerpo de agua que fluye naturalmente. En el jardín se conservaron los árboles y la mampostería preexistente. En cuanto al piso, el original resultó dañado, por lo que los arquitectos optaron por utilizar las tradicionales baldosas de pasta, con diferentes diseños coloridos en cada una de las áreas como delimitación. Los mosaicos de colores brillantes representan la belleza, el carácter y el arte de las casas coloniales mexicanas.

En el vestíbulo, las paredes se tiñeron con pintura verde porque no eran originales y se buscó resaltar las paredes preexistentes. Esta regla tuvo una excepción en la habitación de invitados y su baño, donde se usó parcialmente pintura. El área cubierta a modo de terraza entre las paredes contiene una barra de cocina y un salón. Las encimeras de la barra de la cocina son de concreto tintado y vaciadas in situ con vidrio reciclado, lo que le da un acabado rústico con toques minerales.

En el salón-comedor se utilizaron como decoración unas originales vigas de madera que sostenían el techo. El techo se deja como hormigón blanco pulido para que se mezcle con todo el espacio. Esta renovación le da al antiguo edificio la oportunidad de reencontrarse con sus raíces. el espacio entre murallas, rodeado de gran vegetación que lo convierte en un oasis dentro de la ciudad.