Las catedrales y otros edificios religiosos hace tiempo que dejaron de ser los edificios más altos de las ciudades y, en muchas ocasiones, también los más emblemáticos. Sin embargo, siguen siendo lugares indisolubles con la historia y así lo refleja la arquitectura contemporánea que la respeta y dialoga con ellas. Incluso cuando la diferencia de altura es más que evidente, como ocurre en Vancouver, donde un nuevo y escultural rascacielos con fachadas cilíndricas blancas integra una iglesia de principios del siglo XX.
El estudio de arquitectura Revery Architecture ha sido el artífice del Butterfly, este rascacielos de 178,6 metros y 57 pisos impulsado por el Westbank, que supone la tercera estructura más alta de la ciudad canadiense.
Según el estudio, la forma del edificio se inspira en la naturaleza efímera de las nubes y “establece un nuevo y audaz hito para Vancouver, anunciando con gracia el punto más alto de la península del centro de la ciudad y la puerta de entrada a su vibrante barrio de West End”.
Esta curiosa forma y estética exterior de la que hablan en el estudio consiste en diversos cilindros rectos interconectados revestidos de vidrio y paneles prefabricados de hormigón blanco, entre los cuales se haya un acristalamiento de alto rendimiento, unos balcones de gran amplitud y un corredor entre los huecos de los cilindros.
Todos estos elementos “proporcionan una resistencia térmica excepcional, un rendimiento acústico superior y un mayor confort para los ocupantes”, afirma el estudio.
Una iglesia conectada
Los cilindros rectos se cortan en la base de la torre, cuyas paredes de cristal biselado se inspiraron en el órgano conservado en la iglesia baptista adyacente. Este edificio religioso, que también ha sido restaurado y el cual está destinado a realizar conciertos en su interior, está conectado directamente con el vestíbulo del rascacielos mediante una estructura acristalada llamada Galleria.
El vestíbulo del edificio está formado por formas suaves y curvas de colores blancos que buscan el contraste con el entorno urbano. Como ocurre en otros espacios del Westbank, en el vestíbulo se encuentra un piano hecho a medida por el reconocido fabricante Fazioli.
Conectado tanto la Galleria como el vestíbulo, se encuentra una especie de podio que envuelve la base de la torre. Su interior alberga diversos servicios destacando la piscina que lo corona, cubierta por una bóveda de cañón acanalada que hace referencia a la fachada.
Un poco de verde
Los corredores abiertos de cada una de las plantas conectan los apartamentos con el núcleo central, protegido por el ascensor. En cada uno de ellos se ubica una jardinera escultural con un árbol que, al crecer, creará un efecto verde sobre la fachada, contrastando con el blanco y el acristalamiento.
La azotea, por su parte, está diseñada con “jardines panorámicos” o skygardens cubiertos con grandes paneles de cristal empotrados en la coronación del edificio.Hacia el interior, las suites tienen unos interiores también diseñados por Revery Architecture y presentan ciertos detalles de lujo como los suelos de porcelana.
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