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WeWork y su ‘batacazo’: los expertos auguran larga vida al ‘coworking’ a pesar del traspiés del gigante

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Son la marca de ‘coworking’ más 'cool'. Tienen oficinas en todo el mundo. Ser parte de su comunidad es casi una tendencia y es una de las primera palabras que te viene a la cabeza cuando hablamos de espacios de trabajo compartido. Entonces… ¿qué ha pasado? ¿Por qué no ha convencido a sus inversores para dar su salto a bolsa? Su poca claridad en sus cuentas, los riesgos de no poder hacer de su negocio algo rentable a corto plazo y su estrategia agresiva en cuanto a la adquisición de activos y el sobreprecio que paga por ellos son algunas de las razones, según los principales profesionales del sector del ‘coworking’ en España consultados por idealista/news.

Las principales dudas sobre la compañía surgieron a raíz de la presentación del folleto para salir a bolsa, en el que se admitió la posibilidad “de no poder hacer la empresa rentable en un futuro previsible”. Los riesgos del modelo de negocio comportaron un descenso de la valoración de la compañía, hasta los 20.000 millones de dólares (18.140 millones de euros), muy por debajo de los 47.000 millones de dólares (42.630 millones de euros) con los que se valoró a la compañía en enero.

El descenso de la valoración de la empresa, junto con las críticas a la gestión e imagen pública del cofundador Adam Neumann, provocaron un retraso en la salida a bolsa de la compañía. WeWork, por su parte, anunció cambios en la estructura para recuperar la confianza de los inversores, una estrategia que culminó con la salida de Neumann de la dirección de la empresa a la espera de nombrar un director independiente antes de finalizar el año. Todo esto llevó a The We Company, matriz del gigante WeWork, a cancelar de forma indefinida sus planes de debutar en Wall Street.

Ante este escenario, muchas han sido las voces que han apuntado hacia el pinchazo de la burbuja del ‘coworking’, si bien los profesionales aseguran que “nada más lejos de la realidad”. “Pese al traspiés de WeWork, el modelo de espacio colaborativo seguirá siendo necesario y útil para la nueva forma de trabajar por el uso masivo de la tecnología, y por el aumento exponencial de profesionales ‘freelance’, que permite desarrollar el trabajo desde el lugar que más cómodo resulte, explica Mónica Sentieri de ElWorking,

Para Paula Almansa, fundadora de Loom House, ‘coworking’ participado por la socimi Merlin, este punto de inflexión en la historia de WeWork “servirá de recordatorio sobre la necesidad de hacer un análisis realista y riguroso de las oportunidades y que los inversores controlen más de cerca sus inversiones”. “El sector es fuerte y está demostrando ser una propuesta muy valiosa para los usuarios, por lo que esta situación probablemente no tenga un impacto directo más allá de dar aún más visibilidad al sector”, añade.

En España, WeWork llegó para plantar cara a los principales operadores del sector. Uno de ellos es Aticco, que ya dispone de seis centros en Barcelona y tiene la mirada puesta en el resto del país.  “El revuelo provocado por este hecho puede provocar cierta desconfianza en las personas que no están dentro del negocio. Pero hay que hacer un análisis real: se habla de la situación de una empresa en concreto, no de todo el sector del ‘coworking’. Las cifras de aumento de la demanda de espacios flexibles muestran el buen momento en el que se encuentra el sector, e indican que la cosa va a seguir así. La reflexión debería estar vinculada con los modelos de crecimiento que tienen las empresas como WeWork y que proliferan en el mercado americano, explica Gabriel Espin, uno de los fundadores de Aticco.

Algo similar opina Ana Zavala, directora de Workthere.es y directora nacional de Oficinas en Savills Aguirre Newman. “Una cosa es el modelo de negocio de una empresa y otra el modelo de espacio de trabajo. En el caso de empresas como WeWork, cubren las necesidades de una demanda actual que requiere flexibilidad para llevar a cabo sus planes de negocio con éxito. Es un modelo que ha llegado para quedarse y que convivirá con otros.

IWG, a través de su marca Spaces, es uno de los máximos rivales de WeWork en todo el mundo. Philippe Jiménez, CEO de IWG en España, asegura que “solo ha sido una piedra en el camino”. “No debería ser el principio del final de nada. El crecimiento de la industria es espectacular, y no hay vuelta atrás en cuanto al cambio de modelo de trabajo. Ahora bien, es cierto que si una empresa no ha hecho bien sus deberes, no tiene que repercutir sobre el resto. En el sector de los espacios de trabajo compartido no hay atajo: es un negocio que es muy intenso en inversiones y con un crecimiento escalonado y controlado”, asegura el directivo.

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Y este último punto es uno de los que más han preocupado a sus inversores. Se estima que WeWork tiene una deuda de alquileres a largo plazo que sobrepasa los 47.000 millones de dólares (42.957 millones de euros), con contratos a sus usuarios que no son sostenibles en el tiempo, ya que se pueden activar y cancelar en cualquier momento. Además, los profesionales consultados aseguran que “se han metido en ubicaciones privilegiadas en todo el mundo a precios muy altos, casi siempre por encima de mercado”. Obviamente, esto no ayuda a que sus cuentas parezcan saneadas.

Crecimiento desmesurado y cambio de tendencia

Al ser preguntados por el crecimiento, la mayoría de los profesionales de este sector achacan a la alta demanda y al cambio de tendencia, dos factores que han hecho que aparezcan operadores de coworking en cualquier rincón de las principales capitales del mundo. “El crecimiento del negocio ha generado que muchos actores aparezcan, pero realmente hay que diferenciar entre ellos. El modelo de coworking implica mucho más que habilitar una oficina y llenarla de mesas compartidas”, asegura Sentieri.

Para Almansa, “lo que ha crecido muy rápidamente es la demanda ante los evidentes beneficios que este modelo aporta a todo tipo de empresas”. Según la directiva, “corporaciones que hace cinco años solo consideraban trabajar en oficinas tradicionales hoy están abiertas a las ventajas de los espacios de trabajo flexible, así, es natural que, al crecer la demanda con rapidez, también lo haga la oferta y que aparezcan nuevos operadores.  Poco a poco el mercado va madurando, profesionalizándose y volviéndose más competitivo.  Es una competencia sana que no solo no enturbia el mercado, sino que permite que cada usuario pueda elegir aquel espacio que más se ajusta a sus necesidades”, sostiene.

En la misma línea opina su colega de profesión y negocio Gabriel Espín. “Creo que el crecimiento del negocio se ha acelerado por el cambio social y laboral. Los nuevos modelos han modificado las normas del juego y la demanda ha hecho que la oferta crezca, como en cualquier mercado.  Pero no hay que percibir a la competencia como algo malo. Nos ayuda a ser más exigentes, a hacer revisiones constantes, a valorar más a nuestros clientes, a ser más creativos…”, explica el directivo.

“En todo caso tanto el cambio de las empresas como las nuevas tendencias de los recursos humanos, hacen que los espacios flexibles y colaborativos estén cada vez más valorados. Y ese interés va a hacer que el sector siga creciendo. Nosotros no entendemos el ‘coworking’ como una moda pasajera, sino cómo un nuevo paradigma para los espacios de trabajo”, sostienen desde Aticco.

Zavala también incide en que este tipo de empresas han llegado para cubrir “una necesidad a la que posiblemente no se le ha prestado suficiente atención en el mercado de oficinas en el pasado: la necesidad de atención al cliente final, que al final es la principal preocupación de las empresas para captar y retener talento”. La consultora finaliza aseguran que “con el foco en las personas y lo que necesitan, cualquier modelo de espacio de trabajo debería perdurar”.