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hay contratos de arrendamiento para echarse a llorar

Anecdotario: contratos reales de alquiler de una vivienda para echarse a llorar

Vivir de alquiler es una opción que cada día gana más adeptos en España y a la que se dedican cada vez más profesionales. Su conocimiento permite que los contratos que intermedian suelan tener la garantía que otorga un profesional dedicado a la materia, lo que evita las chapuzas en forma de contratos que a veces se intentan colar tanto a caseros como a inquilinos. A continuación reproducimos varias anécdotas sobre pésimas prácticas y contratos que incluso se llegan a firmar y que se evitarían recurriendo a los servicios de un profesional del alquiler que nos ayudase

1.- contrato de arrendamiento modificado

Sofía beldarrain, de la empresa "solo alquileres" en getxo, comenta el caso de un propietario que puso su vivienda en alquiler a través de una inmobiliaria y que un día después de firmar el contrato le dieron una copia del mismo, pero “modificada”. Justo debajo de la firma habían añadido a máquina varias cláusulas, como la posibilidad de subarrendar la vivienda por parte del inquilino. El propietario con tal de no meterse en juicios decidió esperar a que finalizara el contrato y no denunciar este abuso

2.- fianzas estratosféricas

Hay propietarios que piden fianzas desorbitadas y abusivas, que no siempre favorecen al casero. Beldarrain asegura que ha llegado a ver casos en los que estas astronómicas fianzas se vuelven en contra del propietario, ya que hay ocasiones en las que el inquilino se marcha de la casa antes de lo previsto, pide su fianza pero el propietario no puede entregársela porque no la tiene disponible

3.- la mala costumbre de los caseros de no devolver la fianza

Es un mal endémico ya que se trata de un depósito que por su propia naturaleza está llamado a ser devuelto, recalca el abogado Pedro Hernández, pero suele ser habitual posponer la devolución en el momento de la entrega de llaves, acogiéndose a la normativa legal que permite un plazo de 30 días para esa devolución. Tras esto, algunos caseros pueden poner mil excusas: “que la vivienda no estaba limpia”, “que ha habido que pintarla de nuevo” “que los muebles y enseres estaban desgastados” , todo ello inimputable al inquilino, comenta Hernández. “El mal casero considera que el inquilino no se va a meter en un pleito por 500 ó 600 euros y la triste realidad es que es verdad”, comenta el abogado, que recomienda dejar bien claras las normas en el contrato y reclamar lo escrito

4.- pactar una duración de 11 meses en el contrato de arrendamiento

En los arrendamientos de vivienda el inquilino tiene derecho a permanecer en ella 5 años aunque en el contrato se pacte una duración menor. Según denuncia Pedro Hernández, algunos “supuestos profesionales” aconsejan a sus clientes pactar una duración de contrato de once meses, asegurando que de este modo se evita “aguantar” al inquilino cinco años. “Es algo que carece de todo fundamento legal y la sorpresa  que se lleva el dueño es enorme pues contaba con recuperar ese piso”, señala

5.- cláusulas abusivas

La compañía "alquiler seguro" afirma que le han llegado inquilinos que tienen contratos de arrendamientos con propietarios que les obligan a dejarles entrar una vez cada seis meses o una vez al año en la casa para ver cómo está. "Alquiler seguro", que señala que nunca incluyen cláusulas de este tipo, desaconseja “tragar” con este tipo de clausulas que suelen dar pistas de que el casero va a ser bastante molesto

6.- pasear al perro

"Alquiler seguro" apunta que vieron un contrato para compartir vivienda donde una de las cláusulas era sacar de paseo al perro de la propietaria, ayudarla a subir las bolsas de la compra y hacerle compañía viendo la televisión. Se trata de una propietaria que era mayor y que tras segregar una parte de su vivienda obligó al inquilino a cumplir estas cláusulas
 

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