Bloques de apartamentos grises y rascacielos que compiten entre sí para ver quién toca el techo celestial. Un cielo que, entre tanta nube oscura, parece que se va a caer. La contaminación acompaña a los ciudadanos que transitan por unas calles cubiertas de sensores que monitorizan, segundo a segundo, todo lo que acontece en la ciudad, mientras los carteles publicitarios de una gran tecnológica –pongamos por ejemplo Samsung– desplegados en cada edificio, indican claramente quién manda en la urbe.
Así retrata el arquitecto británico Liam Young la Seul del futuro. En formato audiovisual, la capital de Corea pertenece a la colección de animaciones que muestran la imagen exagerada de unas cuantas 'smart cities'. Los vídeos están inspirados en los escenarios que plantean los tecnoapocalípticos, aquellos que aseguran que el desarrollo de la tecnología sirve para afirmar el poder de las grandes compañías.
El poder del que hablan es lo que intenta reflejar el vídeo Samsung City. La capital de Corea ha sucumbido al control del gigante tecnológico. Además de haberse adentrado en los hogares con sus televisores, lavadoras o frigoríficos inteligentes, la compañía ha creado todos los bloques de apartamentos que componen la ciudad. De ahí que resulte de lo más normal encontrarse con carteles de Samsung en cada uno.
A pesar de lo exagerado que resulta, en realidad, Young no anda tan desencaminado. Desde 2012, a través de su filial Samsung Asset Management, la compañía ha estado invirtiendo en el mercado inmobiliario, aunque de momento se ha centrado en edificios comerciales. El gigante tiene en mente expandir sus oficinas en Estados Unidos y busca en Nueva York un espacio de 92.000 m2 para alojar una de sus sedes.
En otra de sus animaciones, Young dibuja una especie de vertedero digital, repleto de centros de datos y desértico en cuanto a personas se refiere: los datos personales de cada uno pululan entre ordenador y ordenador. Con este vídeo, el arquitecto ha deformado la ciudad estadounidense de Prineville, uno de los lugares en los que, actualmente, Facebook y Apple tienen sus servidores.
Y en la llamada 'Ciudad del Mar', el arquitecto no se olvida de los proveedores de los gigantes tecnológicos. En el vídeo, Young muestra la imagen de una ciudad que en su día estuvo conectada y de una población que reside en casas flotantes y vende sus ideas a las compañías occidentales.
Las historias que recogen las animaciones del arquitecto se han basado en las fotografías que ha recogido él mismo de sus viajes a tales ciudades, así como algunas que ha encontrado en Internet. Todas ellas intentan hacer pensar al usuario de los riesgos que corremos al permitir que la tecnología controle numerosos aspectos de nuestra ciudad.
La tecnología, ¿Amiga o enemiga?
El pasado mes de diciembre, el Ayuntamiento de Barcelona seleccionó las ocho compañías que se disputarán la instalación de una plataforma tecnológica urbana o, dicho de otro modo, el sistema operativo de la Ciudad Condal. Entre las escogidas se hallaban empresas como Abertis, Indra o IBM, también responsable de los sensores desplegados por la ciudad de Santander.
Un sistema operativo similar al que tendrá la ciudad de Hyderabad, en India, donde la encargada de instalarlo será Samsung. El gigante coreano aspira a que hogares, oficinas y fábricas se vuelvan inteligentes, al igual que la gestión de la educación o la seguridad.
Convertir nuestra ciudad en una inteligente es una tarea que recién acaba de empezar, pero como señala Jon Aguirre Such, de la oficina de innovación urbana Paisaje Transversal, “no hay que tener miedo a la tecnología, sino saber para qué utilizamos una tecnología, qué beneficios obtenemos y cómo se aplica”.
De acuerdo con Naciones Unidas, para 2050, el 75% de la población mundial vivirá en las ciudades, de ahí que resulte importante acabar con los problemas actuales con los que cuentan las urbes. Según Josep Maria Coll, investigador del Centro de Asuntos Internacionales de Barcelona, el cambio climático, la desigualdad económica, la sostenibilidad, la seguridad o la eficiencia energética son algunos de estos retos.
Según el arquitecto de Paisaje Transversal, la tecnología podría ser una herramienta para superarlos. Según Aguirre Such, sería un error centrarse solo en desplegar sensores o construir sistemas operativos urbanos si con ello los problemas no se resuelven. “La tecnología es un medio, uno de tantos; lo importante es saber para qué utilizamos la tecnología, qué problemas existen para que esa tecnología los resuelva”.
Young admite que el panorama tan desolador que dibuja con sus animaciones es demasiado exagerado, y resulta bastante probable que no se materialice. Pretende hacernos pensar y en eso, desde luego, sí acierta. ¿En manos de quién vamos a dejar las ciudades del futuro?
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