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Qué es el ‘cohousing’ y por qué los partidos políticos apoyan este nuevo modelo inmobiliario

Autor: @RobertoArnaz

Parece que, por fin, los políticos españoles se han dado cuenta de que el modelo constructivo expansivo no es la única opción. Esa fórmula que permitía recalificar enormes terrenos rurales para, casi por arte de magia, convertirlos en ‘atractivos’ suelos urbanos donde se construían viviendas al por mayor ha desaparecido de los programas electorales. PP, Unidos Podemos, PSOE y Ciudadanos apuestan ahora por la rehabilitación, la eficiencia energética y el ‘cohousing’.

A pesar de que muchos no sabrán qué significa este anglicismo, en esencia no es nada nuevo, al menos en la mayoría de los países del norte de Europa. El ‘cohousing’ es una fórmula habitacional que busca mezclar en un mismo entorno residencial la dimensión privada, común y pública de sus residentes a través de un acceso a la vivienda no especulativo en la que todos los miembros del complejo residencial son socios de una cooperativa, que es la propietaria de las viviendas y que cede a los residentes el derecho de uso de por vida.

Para que nos entendamos, se trata de pequeños barrios, urbanizaciones o comunidades de casas independientes en las que los vecinos comparten zonas y servicios según unas necesidades reales previamente definidas. No son urbanizaciones de chalets que comparten piscina y pista de pádel, sino lugares en los que los residentes colaboran entre sí, además de compartir inquietudes vitales y servicios, que pueden ir desde atención médica y limpieza a cuidado de niños o actividades culturales.

Este modelo de convivencia, conocido también como vivienda colectiva, tiene su origen en los países escandinavos, donde cuenta con una tradición de más de tres décadas. En los últimos tiempos se ha demostrado como una solución habitacional muy satisfactoria para personas de la tercera edad que no quieren vivir en una residencia sino entre iguales –o con personas de otras edades–, pero con la independencia que les permite vivir en su propia casa.

Por ahí es precisamente, por los pensionistas, es por donde el ‘cohousing’ se ha colado en el ideario de los partidos políticos españoles. El Partido Popular propone en su programa electoral para el 26J “promover la vivienda colaborativa para nuestros mayores”.

En la misma línea, el PSOE promete “apoyar y promover nuevos modelos colectivos e innovadores de convivencia que den respuesta a las actuales demandas de las personas de edad avanzada relacionadas con la soledad y la necesidad de atenciones y servicios para el mantenimiento de su calidad de vida”.

En su apuesta de claro apoyo a la economía colaborativa, Podemos también apunta al ‘cohousing’ como una solución alternativa al actual sistema productivo del mercado inmobiliario, mientras que Ciudadanos ya ha tratado de poner en marcha un proyecto de estas características para personas de la tercera edad en Alcobendas (Madrid).

Casos de éxito

Aunque suene aún lejano, el derecho de uso es un modelo que ya funciona con éxito en nuestro país. idealista news ha conocido de primera mano tres proyectos de vivienda colaborativa que demuestran que esta fórmula habitacional es suficientemente sólida como para ser un actor relevante en el mercado inmobiliario de los próximos años:

Residencial Puerto de la Luz de Málaga

Quizá el proyecto más llamativo es el del residencial Puerto de la Luz de Málaga, una cooperativa para mayores de 50 años que empezó a dar sus primeros pasos hace 14 años –y sobrevivió a la crisis y un concurso de acreedores– hasta convertirse en realidad. Sus socios envejecen juntos en su propia casa, por la que pagaron unos más que razonables 90.000 euros.

Sus apartamentos tienen 50 m2 repartidos en dormitorio, cocina, baño, salón, trastero y una terraza de 12 m2 con vistas al exterior. Además, a este espacio individual se le suman todas las instalaciones comunes: el comedor, el gimnasio, el jardín con piscina, la cafetería, la sala de cine, la peluquería, la biblioteca, la sala de pintura y manualidades y hasta una capilla y una consulta para el médico.

Y lo más importante, todos tienen su función en el día a día del residencial. Cada uno de los 30 socios aporta su granito de arena en las tareas comunes y, cuando entre todos no llegan a más, contratan a personal especializado para que realice las tareas. Tienen, por ejemplo, su propio médico, cocinero y una peluquera que pasa una vez por semana.

 

Sostre Civic, tener casa sin comprar ni alquilar

En Barcelona, la cooperativa Sostre Civic es la pionera en levantar viviendas donde el cooperativista no compra la propiedad ni tampoco la alquila, sino que lo que hace es pagar una entrada de entre 15.000 y 20.000 euros, junto a una cuota mensual, por ser usuario de la casa de manera indefinida. Además, su participación es heredable y, en el caso de que el usuario quiera cambiarse a una vivienda libre, la cooperativa le devolvería la entrada inicial, más el IPC, más las mejoras realizadas en el inmueble.

Al tratarse de una entidad sin ánimo de lucro, las cuotas mensuales son más bajas que un alquiler o una hipoteca. Los vecinos pagan entre 150 y 450 euros por casas de 70 m2 que en el mercado libre costarían entre 300 y 700 euros mensuales. Su objetivo es hacer un nuevo modelo de vivienda que sea más asequible y que dé más libertad de movimiento a los usuarios. 

 

Entrepatios, un proyecto diseñado por las familias

La compañía Cohousing Verde está promoviendo Entrepatios, la que va a ser la primera cooperativa de viviendas bajo la modalidad de derecho de uso en Madrid. Hasta 35 familias formarán parte de este proyecto que está siendo diseñado por los propios residentes junto a un equipo de arquitectos.

En este edificio primarán los espacios comunes a petición de los socios, con la constitución de una lavandería común, un comedor de la comunidad, un huerto urbano, un espacio de trabajo o un espacio de juegos para los niños.

La cooperativa se cimenta sobre tres pilares básicos que definen el proyecto:

  • El pilar medioambiental: las viviendas serán ecológicas y eficientes energéticamente. Reciclarán su agua y sus propios residuos, así como generará su propia energía y contarán con un huerto urbano.
  • El pilar social: la cooperativa busca dar cabida a todo tipo de familias, por ello tiene que tener un límite máximo económico.
  • El pilar económico: el proyecto estará financiado exclusivamente por la banca ética y con la modalidad de derecho de uso.