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La sorpresa estadística: los españoles no residentes firman su mejor dato de compras de viviendas desde 2008

Los compradores de vivienda españoles no residentes son un ‘rara avis’ del sector residencial, pero se merecen un momento de análisis sobre el mercado de compraventas durante 2017. El año pasado se notificaron 513.814 transacciones, según el Consejo General del Notariado, lo que supone un 16,8% más que en 2016 y el mejor dato de la última década, que confirma la normalización del sector y la salida paulatina de la crisis económica.

En un año donde se volvieron a ver cifras previas a la crisis, todos los tipos de compradores evolucionaron de forma positiva. El mayor incremento según el perfil de comprador de casas fue el de los españoles no residentes (20,8% respecto a 2016) junto a los compradores extranjeros residentes en nuestro país, y pese a que apenas representaron el 0,4% del total de operaciones.

El año pasado, los españoles no residentes compraron 2.257 viviendas, su mejor dato desde 2008, cuando adquirieron 3.152 casas. Lejos quedan las más de 7.000 transacciones que llegaron a protagonizar en 2007, en pleno boom inmobiliario.

Los españoles no residentes son aquellos ciudadanos que, pese a tener la nacionalidad española, acreditan tener su residencia fiscal en otro país. Para tener esa condición deben acreditar estar más de 183 días en un año natural fuera de España, sobre todo para evitar cambios de residencia hacia territorios calificados como paraíso fiscal.

El cambio de residencia fiscal para una persona física residente en España se vuelve más restrictivo si se produce hacia un país o territorio calificado como paraíso fiscal. De hecho, no pierden su condición de contribuyentes en el IRPF hasta el cuarto ejercicio impositivo tras el traslado.

Lo peor de la crisis para este tipo de compradores fue en 2011 cuando apenas tuvieron 792 operaciones, después de acumular cuatro años seguidos de caídas desde sus máximos de 2007, cuando llegaron a las 7.126 operaciones.

Una década después del estallido de la burbuja inmobiliaria y ya cinco desde lo peor de la crisis económica, este tipo de comprador fue el que más dinero pagó por las casas que compró durante el pasado año. En los dos semestres de 2017, llegaron a pagar 1.957 euros/m2 entre enero y junio, y hasta 2.050 euro/m2 entre julio y diciembre, por encima de los extranjeros no residentes, que alcanzaron una media de 1.947 euros/m2 en el primer semestre y 2.027 euros/m2 en el segundo. Los que compraron a precios medios más asequibles fueron los nacionales, con 1.351 euros/m2 y 1.346 euros/m2, respectivamente.

Los extranjeros firman cifras récord: más de 100.000 casas en sus manos

Por otro lado, la compraventa de viviendas registrada por los ciudadanos extranjeros creció un 14,2% interanual 2017, hasta superar por primera vez en la serie histórica la barrera de las 100.000 transacciones, aunque solo fuera por 95 ventas. El peso sobre el total de operaciones se mantiene entre las más altas de los últimos años, con un 19,5% del total.

Los extranjeros residentes llevaron la voz cantante de las operaciones por parte de foráneos, con más de 53.000 compraventas, y confirma el cambio de tendencia ya vivido en 2016: son los residentes los que más se animan a adquirir un hogar. Lo peor de la crisis había dado más peso a los no residentes.

Las preferencias de los extranjeros siguen siendo las regiones en la costa, en busca de residencias de sol y playa. La Comunidad Valencia, con más de 27.500 operaciones, Andalucía (con más de 17.000) y Cataluña (más de 15.000) acapararon las operaciones. Cabe destacar el papel de los extranjeros en ambos archipiélagos, con más de 10.000 en Canarias y 7.000 en Baleares.

El precio medio del euro/m2 que más pagan los extranjeros se encuentra en Baleares, donde han llegado a pagar 2.888 euros/m2, seguido por lso 2.123 euros/m2 de País Vasco o los 2.021 euros/m2 de Madrid.

Los británicos vuelven a ser los principales interesados en comprar una casa en España, pese al retroceso experimentado frente a años anteriores por las consecuencias de la inminete salida del Reino Unido de la Unión Europea.

El año pasado fueron más de 14.000 ciudadanos del Reino Unido, menos que lo registrado en 2016. El efecto Brexit ha hecho mella en el interés de los ingleses, galeses y escoceses para venirse a España. Sus operaciones descienden por segundo año consecutivo.

Pero estas cifras de récord han estado acompañadas de un amplio interés por parte de franceses (más de 8.500 compras), alemanes (más de 8.200), italianos (más de 6.800) o belgas (más de 6.000). Todos principalmente enfocados al turismo de sol y playa.

Sin embargo, también hay adquisiciones de ciudadanos extranjeros con fines laborables. De hecho, tanto rumanos (con más de 6.800 compras), marroquíes (con más de 5.500) y chinos (con casi 5.000) son las principales nacionalidades de inmigrantes que vienen a trabajar a España y se quedan viviendo en nuestras ciudades.