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Contratos de alquiler: asegúrate de que entiendes todo lo que firmas

Autor: Redacción

Tanto si eres el propietario de una vivienda como el inquilino que va a vivir en ella, todos deben entender lo que están firmando a la hora de redactar el contrato de arrendamiento. Es importante un lenguaje claro y sencillo pero que sea un texto completo, por lo que siempre es aconsejable que lo redacte un abogado especializado.. Debe incluir los derechos y deberes de cada una de las partes, porque es tan importante lo que se dice como lo que queda a interpretación de la LAU.

El contrato de alquiler de una vivienda se debe tratar con sumo interés y con el cuidado necesario para que todas las partes estén satisfechas. Igual que un propietario quiere todas las garantías para estar tranquilo con la persona a la que arrienda su vivienda, el inquilino tiene que estar seguro de los derechos que tiene y de quién paga cada cosa.

Por conseguirlo, es importante la redacción del contrato de alquiler. Desde despacho de abogados deSalvador Real Estate Lawyers nos resuelven las dudas y aclaran que “hay que asegurarse de que todas las partes entienden bien lo que están firmando”.

El documento debe ser a la vez claro y sencillo pero completo, es decir, que refleje tanto los derechos y obligaciones de ambas partes: desde incluir la duración de contrato y sus prórrogas hasta los datos de la fianza o quién se hace cargo de los gastos de comunidad y las reparaciones de la vivienda. “En un contrato, es tan importante lo que se dice como lo que no se dice. Para entender lo que no dice el contrato, tendremos que acudir a la ley y a la jurisprudencia, en este caso habrá que aplicar lo que diga la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU)”, afirma Pelayo de Salvador.

La finalidad de que un contrato de arrendamiento sea completo es la de facilitar la interpretación por ambas partes. No todo el mundo conoce todos los artículos que incluye la LAU, ni los derechos y deberes que tiene como propietarios o como inquilino.

Es bueno que el contrato se entienda por sí solo, sin que sea necesario acudir a fuentes externas para interpretarlo. Solo de esta manera ambas partes podrán estar seguras de que están conociendo exactamente a lo que se están comprometiendo en el momento de la firma”, concretan el despacho de abogados.

Las cláusulas básicas que tienes que poner sí o sí en un contrato de arrendamiento:

Identificación de las partes: el nombre, dirección para notificaciones y DNI de todas las partes (arrendador y arrendatario)

Identificación del inmueble: dirección y datos registrales de la vivienda, situación de la comunidad de propietarios o si se alquila amueblada o no.

Plazo del arrendamiento: debe incluir la duración y prórrogas del alquiler, si se pactan superiores a las mínimas que establece la LAU. Y algo importante, la facultad de desistimiento y la indemnización en este caso (que aparece en el art. 11 de la LAU).

Condiciones y garantías de la renta: Aquí habría que establecer los plazos para para pagar la renta del alquiler y la forma de pago. Y no olvidar incluir la forma para actualizar la renta cada año, la fianza o depósitos que se hayan realizado y las penalizaciones por incumplimiento.

Gastos: aclarar los gastos de suministros que corresponden a cada uno. Desde la luz, el agua, las tasas municipales, el IBI o los costes del seguro de hogar.

Conservación y mantenimiento: en el documento también debe aparecer las obras que corren a cargo del arrendador, centradas en la habitabilidad de la vivienda, y las que corresponden al arrendatario (como pequeñas reparaciones, mantenimiento y daños ocasionados por el uso del piso). Aquí, el propietario puede incluir alguna condición especial de conservación de alguna parte de la casa.

Otras cuestiones: Tampoco hay que olvidarse de autorizar o prohibir la cesión o subarrendamiento, tener o no mascotas y otras autorizaciones y prohibiciones específicas.