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Hazte una casa pasiva (y así no tendrás que usar aire acondicionado en verano)

Toledo y Heras Arquitectos
Toledo y Heras Arquitectos
Autor: @Lucía Martín (colaborador de idealista news)

Cada día surgen nuevos conceptos, relacionados con distintas disciplinas, por eso no es de extrañar que esto suceda también con la arquitectura y la construcción. Hoy vamos a hablar de uno de ellos, las denominadas casas pasivas, ¿en qué consiste esto?

Una casa o edificio pasivo es una edificación que tiene en cuenta el impacto social, medioambiental y de salubridad, también los materiales y las técnicas de construcción. Incluso, la orientación de la vivienda. Todo esto puede suponer un ahorro en el consumo de energía de hasta un 90% con respecto a un edificio convencional. Casi nada…

Este estándar de construcción nació en Alemania en 1991 y se ha ido extendiendo por el resto de países. Pero no solo mira por el ahorro energético, que es el tema clave, sino que combina un elevado confort interior de las viviendas con un consumo de energía bajo, que se consigue con un cuidado exhaustivo del envolvente del edificio y un sistema de ventilación controlada. Por ejemplo: aislantes térmicos de gran espesor, ventanas de altas prestaciones (y ya hemos abordado en más de una ocasión en esta sección la importancia de las ventanas de la casa), hermeticidad al aire exterior, etc.

Todo esto suena fenomenal, pero va a distintas velocidades dependiendo de los países y como en muchas otras cosas, en España vamos un poco en los vagones de cola: mientras en Alemania (en ciudades como Francfort se aplica en nuevos edificios públicos) o en Oslo, por ejemplo, es obligatorio cumplir estas normas Passivhaus en nuevas construcciones, en nuestro país menos del 1% de los nuevos edificios son de consumo casi nulo.

No obstante, es algo que tarde o temprano acabará implantándose, al menos, desde la Plataforma de Edificios de Edificación Passivhaus (PEP), son optimistas al respecto. Es una asociación sin ánimo de lucro que promueve este tipo de edificios en España a través de sus distintas delegaciones. Forma parte de la International Passive House Association.

Y es que, al igual que cada vez somos más conscientes de un consumo responsable (renovables, vehículos eléctricos, etc), del reciclaje y de los efectos del cambio climático (exceptuando a Trump), también tenemos más conciencia sobre la huella que nuestras viviendas representan para el entorno (y sobre cómo aprovechar ese entorno para consumir mejor). “Es verdad que lo que representa todavía en España es residual pero el crecimiento está siendo espectacular”, explica Jorge Heras, arquitecto y especialista en edificios pasivos. Ya hay edificios públicos pasivos en España: por ejemplo, la biblioteca de Villamediana, un pueblo de La Rioja, lo es.

El arquitecto dice que en España hay sobre todo interés por parte de las administraciones, pero también por parte de clientes particulares: “No se mueven solo por el tema del ahorro en dinero en energía que supone este tipo de construcción sino porque son gente concienciada con temas de sostenibilidad”, explica el arquitecto. Y añade: “Valoran sobre todo el confort, es muy interesante saber que no vas a tener que utilizar aire acondicionado dependiendo de las zonas”.

También, permite un control del aire que estás respirando en casa lo que es muy interesante para personas alérgicas.

Para hacernos una idea práctica de lo que supone este tipo de casa frente a una convencional, el arquitecto nos pone un ejemplo: una casa de 130 m2 situada en el norte de España se calentaría, simplemente, con la energía de un secador de pelo. Y al contrario, su necesidad de refrigeración también sería muy leve.

Con estos datos no es de extrañar que el interés sobre las construcciones pasivas siga aumentado…