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Bienvenido a la fábrica de casas: así se construyen las viviendas prefabricadas

La construcción de viviendas en España tiende a la industrialización. Cada vez hay más empresas que optan por montar partes o toda la casa en una fábrica. Son más sanas, eficientes, se construyen más rápido y el precio de compra suele ser inferior al de una vivienda tradicional.

Aunque es una tendencia imparable en el mercado residencial español, lo cierto es que no está exenta de dificultades: la legislación no contempla este tipo de construcciones “off site”. “Existe una discriminación hacia las casas construidas en fábrica, ya que no se las contempla para nada y se restan sus ventajas en vez de potenciarlas. Lo que no se compare con la construcción tradicional no existe”, comenta Manuel Muelas, presidente de la Asociación de Fabricantes y Constructores de Casas de Madera (AFCCM).

Casas construidas en dos o tres meses

Como en todo producto hecho en cadena, cada empresa cuenta con modelos estáticos, con unos precios y características estándar, pero una de las grandes ventajas que presenta la industrialización es que el cliente puede personalizar su casa a su gusto. “El cliente viene a la fábrica y nos da sus preferencias. Nosotros las analizamos y en base a las características de su cédula urbanística, diseñamos y construimos la vivienda”, explica Manuel.

Interior de la fábrica
Interior de la fábrica
Una vez completado el diseño, todo el proceso de fabricación es simultáneo, es decir, se construyen a la vez los distintos componentes: los muros, la base, etc. “Nuestras casas se construyen en 2 o 3 meses como mucho, pero por cuestiones burocráticas el plazo de entrega suele ser de 6 a 8 meses”, comenta Santiago Muelas, hermano de Manuel y director general de American Building System (ABS), empresa con más de 20 años de experiencia y que suma casi 700 viviendas construidas. Además, “al fabricarse dentro de un espacio cerrado el control de calidad es más exhaustivo, la seguridad del trabajador es alta y la construcción no se ve afectada por la climatología”, añade Manuel.
Un trabajador fabricando una de las partes de la vivienda
Un trabajador fabricando una de las partes de la vivienda

Rápidas, baratas y eficientes

Las viviendas que fabrica ABS ya son de consumo casi nulo y se abastecen a través de geotermia, es decir, son pasivas. Se tiene la noción de que las instalaciones que hacen a una casa pasiva son caras. Entonces, ¿es mentira el título de este párrafo? Para responder a la pregunta, Santiago nos muestra una de las casas que han construido en su fábrica de Azuqueca de Henares. Se trata de una casa pasiva de consumo nulo de 92 m2, más 11 m2 de porche, con tres habitaciones, dos baños, salón y cocina.

Trabajadores pintando los muros de una casa
Trabajadores pintando los muros de una casa
“El precio de esta casa pasiva, de consumo nulo y con geotermia es similar al de otras casas pasivas con menos características y eficientes gracias a la industrialización. El proceso de construir en fábrica abarata y el de construir una casa pasiva encarece, pero en nuestro caso, un proceso sumado con el otro, lo compensa. De manera, que nos movemos entre los 1.100 o 1.200 euros por m2 y eso es el precio de una construcción normal”, explica el director de ABS. “Muchas veces, para rentabilizar una casa pasiva hay que esperar varios años. Con esta se rentabiliza desde el primer momento, ya que desde el minuto uno ya se empieza ahorrar”, añade.

Exterior de la casa de consumo nulo
Exterior de la casa de consumo nulo
Otro de los aspectos que destacan desde ABS es el tiempo de vida de las casas prefabricadas. “Yo vivo en una de estas viviendas desde hace 20 años y yo he envejecido y la casa no”, bromea Santiago. “Environdec, el organismo de certificación de Declaraciones Ambientales de Producto más conocido a nivel mundial, analizó esta vivienda buscando el impacto ambiental en base a los materiales empleados, el proceso de construcción y por la energía que usará en los próximos 50 años y el resultado fue que es un 96% inferior al de una casa construida de forma tradicional actual que cumpla con el Código Técnico de Edificación (CTE)”.

Sentimientos enfrentados

Con estas características, aún muchas personas recelan de estas viviendas. “El nombre de prefabricado tiene una connotación negativa, ya que hace muchísimos años, las primeras casas prefabricadas que había en España eran muy malas, sin ningún tipo de rigor. Ahora todo aquel que vive en una de estas casas es el mayor publicista de ellas”, expone Manuel.

“Si lo piensas, un coche es prefabricado y nadie se le ocurre construir un coche en un taller cercano a tu casa y no en una fábrica. Se entiende que es mejor si algo se ha construido en una fábrica. Así que cuando nuestros clientes tienen ese recelo, nosotros les pedimos que nos dé un número del 1 al 680. Cuando nos lo dice, nosotros le damos el número del propietario de esa casa para que le pregunte qué tal es la suya. Todos darían un informe favorable”, señala Santiago.

Gente que trabaja desde casa y jubilados, el perfil del cliente

Lo que está ocurriendo a nivel nacional es lo que también siente ABS en sus carnes: un aumento en el número de clientes. Los motivos a los que apuntan desde la firma son el encarecimiento de la energía y que cada vez más personas, a través de un método empírico, conocen las ventajas que ofrece vivir en una casa prefabricada. “Muchos interesados se acercan a nuestra fábrica y ven lo bien que se vive en una de estas viviendas”, comenta Santiago.

Interior de la vivienda de consumo nulo
Interior de la vivienda de consumo nulo
Respecto al perfil tipo de cliente, la empresa señala dos tipos. Por un lado, gente que ha estado en el extranjero y que vuelve a España para trabajar desde casa, generalmente en la Sierra de Madrid. Por el otro lado, gente que se va a jubilar, que ya no viven con sus hijos y que quieren vivir en una casa que no les de trabajo y que sea sana y confortable.

Legislación inadecuada

España, aunque está viendo una expansión en este tipo de casas, sigue a la cola de muchos países y a años luz del mayor exponente, Estados Unidos. “La prefabricación de casas no es el futuro, es el presente. Y es el presente en todas partes menos en España. Yo he estado en una fábrica en Estados Unidos que cada día construía ocho casas y al año, con 40 fábricas, 60 mil casas. Una detrás de otra, igual que cuando se ve una cadena de fabricación de coches”, comenta Manuel.

El presidente de la AFCCM lamenta que en España no se pueda aprovechar todo el potencial que ofrece este modelo constructivo por la burocracia imperante en el sistema español y señala algunos de los aspectos clave que han marcado el negocio de la industrialización de viviendas en España.

  • El primer obstáculo es que la LOE desconoce la figura del auto promotor y es el campo más amplio de clientes para la construcción industrializada. La relación entre el fabricante y el auto promotor es directa, ya que la empresa está construyendo una casa para una persona que ha definido sus necesidades. Al suceder esto, antes era necesario la contratación del seguro decenal, algo absurdo, ya que era asegurarse contra uno mismo. La AFCCM consiguió que en 2002 se aboliera el seguro decenal obligatorio para el auto promotor.
  • Desde la AFCCM pedimos a la Dirección General de Vivienda que se sustituyese la licencia de obra por una de instalación, puesto que la casa va con todas las garantías que contemplase la relación directa fabricante cliente. Vamos a instalar no construir y que eso que vamos a instalar, en un momento dado, se puede cambiar de sitio. Estas circunstancias hay que favorecerlas no obstaculizarlas
  • Un día en una jornada, alguien dijo que para instalar su casa prefabricada sobre una parcela que poseía tuvo que hacer una licencia de obra como si se fuese a construir ahí. A los pocos años, la quiso cambiar de ubicación y hubo que hacer una licencia de demolición para poder trasladarla y otra licencia de obra sobre la parcela. Esto muestra el sinsentido existente para regular estas casas y es una burocracia completamente ajena a la realidad.