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Un desahucio de lujo: 80 familias condenadas a abandonar sus chalés en Cercedilla

Finaliza la concesión y el suelo vuelve a ser municipal

Una de las viviendas de la Colonia de Camorritos / Comunidad de Madrid
Una de las viviendas de la Colonia de Camorritos / Comunidad de Madrid
Autor: Redacción

La finalización de una concesión centenaria de unos terrenos ubicados en la sierra de Cercedilla amenaza a 80 familias que habitan en chalés, mucho de ellos de lujo y con un gran valor arquitectónico, construidos en una zona de 85,5 hectáreas de superficie, según publica El Mundo. La llamada colonia de Camorritos, sus viviendas y sus moradores protagonizan un lanzamiento de ‘alto standing’.

Para entender esta rocambolesca historia hay que retroceder cien años. En concreto, al 1920 que fue cuando los suelos en cuestión fueron cedidos a la Sociedad Anónima de Ferrocaril Eléctrico de Guadarrama para construir una vía que comunicara Cercedilla con Navacerrada y Cotos. Además, también se levantarían activos sanitarios para enfermos de tuberculosis, porque esta ubicación era ideal para recuperar a los pacientes que sufrían esta patología.

La sociedad decidió realizar una compraventa de las parcelas sujeta a una concesión de 100 años de ocupación. Gracias a este ingreso pudo hace frente a los gastos de la construcción del ferrocarril. En estos terrenos familias de alta alcurnia construyeron chalés de un gran valor arquitectónico. De hecho, muchos de ellos deberían de estar protegidos por la Administración, según la Asociación Titulares de la Colonia Camorritos.

Ahora, la Comunidad de Madrid -que gestiona estos terrenos, aunque la titularidad es de los Ayuntamientos de Cercedilla y Navacerrada- ha declarado la caducidad de la ocupación y por eso pretende desahuciar a estas 80 familias. El Gobierno Regional explica que ahora han de ser estos dos consistorios los que convoquen una nueva concesión, pero sin que se produzca una prórroga o renovación de las cesiones actuales. El problema es que los moradores de las viviendas no son los titulares de estas, porque nadie tiene una escritura de propiedad. De todos modos, los afectados ya han comenzado a preparar sus alegaciones y la Comunidad de Madrid ha explicado que las estudiará con detenimiento.