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El covid-19 arrastra a la actividad inmobiliaria: firma su mayor retroceso desde 2013

El índice de actividad se sitúa por debajo de los 100 puntos en el segundo trimestre tras caer casi un 11%

Autor: Redacción

La crisis del coronavirus ha llevado a la actividad inmobiliaria a vivir su peor momento en siete años. Según el índice que elabora el Colegio de Registradores cada trimestre para analizar en qué momento se encuentran tanto la oferta como la demanda, los meses de confinamiento provocaron el mayor descenso de la actividad desde verano de 2013.

En concreto, el Índice Registral de Actividad Inmobiliaria (IRAI) se desplomó un 10,73% interanual en el segundo trimestre del año. A pesar de que no fue el primer descenso en los últimos tiempos (en verano de 2019, por ejemplo, firmó la primera caída en cinco años y medio), se trata del primero de dos dígitos desde el tercer trimestre de 2013, el momento más crítico para el mercado de la vivienda durante la crisis económica.

Según los registradores, esta fuerte contracción es consecuencia del parón de la compraventa de viviendas y de la firma de hipotecas durante el confinamiento y que supone una clara ruptura respecto a la tendencia general creciente que experimentaba el IRAI desde 2014, ejercicio en el que empezó la remontada económica e inmobiliaria.

En concreto, los registradores sostienen que el covid-19 ha convertido “la tendencia ralentizadora del crecimiento mostrada en 2019 en abrupto descenso, debido a la situación económica derivada de la pandemia. Los crecimientos entre el 7% y el 9% de 2017 y 2018 pasaron a ser del entorno del 2% en 2019, con trimestres incluso de ligeras caídas, hasta llegar al trimestre actual, que sufrió de lleno las restricciones a la actividad económica motivadas por la declaración del estado de alarma”.

Para llegar a estas cifras, el índice tiene en cuenta la evolución de las compraventas de viviendas, la formalización de hipotecas, los precios, el importe medio de los préstamos o los procesos concursales de empresas del sector. En este sentido, los registradores aclaran que “la evolución negativa del IRAI mostrada en los datos anuales al término del segundo trimestre se produjo fundamentalmente por el gran descenso en el área de propiedad (-14,63%) debido fundamentalmente a la caída del número de compraventas (-18,87%) y a la del número de hipotecas (-19,84%), que no pudo ser compensada por los aumentos todavía registrados en el precio de las compraventas (9,22%) y en el importe de las hipotecas (8,89%). En el área de las sociedades mercantiles, la reducción más acusada correspondió al sector de la construcción (-3%) mientras que el sector inmobiliario mantuvo todavía un comportamiento positivo (6,43%), si bien este hecho vino motivado únicamente por el fuerte descenso de los procesos concursales sobre el año anterior”.

Teniendo en cuenta todas estas variables, el Índice Registral de Actividad Inmobiliaria cerró el segundo trimestre del año en 97,8 puntos. Es la primera vez desde finales de 2017 que el IRAI se sitúa por debajo de la barrera de los 100 enteros y supera en 30 puntos los mínimos de finales de 2013 (67,73 puntos). A pesar de ello, el índice está más cerca de esos niveles que del récord alcanzado a principios de 2007, cuando llegó a rozar los 140 puntos.