Artículo escrito por Luis Sanz, Segment Manager en fachadas y Sistemas de Aislamiento Térmico de Propamsa
El Sistema de Aislamiento Térmico Exterior, más conocido como SATE, se ha convertido en poco tiempo en las siglas de moda. Y es que estas cuatro letras, todas juntas, pueden ayudarnos a ahorrar una cantidad razonable de dinero en la factura energética de nuestras viviendas, lo que cobra especial importancia en estos tiempos en los que anda disparada.
Este sistema viene a ser como la piel del edificio, un abrigo que nos permite aislarlo del frío o del calor por el exterior, protegiendo así la fachada de las diferentes condiciones climatológicas y garantizando el mayor confort en el interior de la vivienda.
De hecho, con este sistema se puede llegar a reducir las pérdidas de energía y calor en el hogar al menos una tercera parte, lo que conlleva una significativa disminución del gasto energético. Pero más allá de estos ahorros, es importante tener en cuenta que una vivienda que se rehabilita puede llegar a revalorizarse hasta un 30%. Por lo que, más que un gasto, el dinero destinado a estas obras supone una importante inversión, mayor si cabe teniendo en cuenta el peso que tiene la vivienda en el patrimonio de los españoles.
Pues bien, la rehabilitación energética se encuentra ante una oportunidad histórica por el inminente reparto de los fondos Next Generation, así como por la necesidad de reducir el consumo debido a la crisis energética que ha venido a agravar la guerra en Ucrania. Pero, ¿realmente sabemos en qué nos benefician estas ayudas como usuario?
Se trata de unas ayudas que facilita la UE para contribuir a reparar los daños económicos y sociales causados por la pandemia. España, en concreto, recibirá 140.000 millones de euros. De ellos, entre los años 2021 y 2026, aproximadamente, más de 7.000 millones de euros están destinados a la rehabilitación de viviendas y regeneración urbana.
Son unas ayudas que la mayoría de la población no sabe que existen y ya han sido aprobadas por la gran mayoría de comunidades. Esto deriva en un grave problema, ya que las ayudas tienen una fecha tope de uso, concretamente septiembre del 2023, y en el caso de que no sean utilizadas deben ser devueltas a las instituciones europeas correspondientes. Es decir, existe un claro riesgo de desperdiciar un dinero con el que se pretende transformar nuestro modelo productivo y, a la vez, lograr un país más sostenible.
Con ese objetivo, la rehabilitación energética resulta fundamental, pues más del 80% del parque es de baja calidad, con un alto porcentaje de edificios que podrían considerarse auténticos depredadores de energía, responsables de cerca del 40% de las emisiones que se registran en los principales núcleos urbanos.
Es decir, España necesita reformar y rehabilitar su parque edificado. Y sin hipérboles ni eufemismos, es ahora o nunca, a la vista de la importancia que se le ha dado a estos fondos europeos en el Plan de Recuperación que marca la hoja de ruta a seguir durante los próximos años.
Tan importante como ahorrar en la factura de la luz con nuevos hábitos es también preparar a nuestros edificios para reducir el consumo de una manera permanente y, asimismo, mejorar nuestra calidad de vida dentro del hogar. El que no lo haga hoy, deberá hacerlo mañana y para entonces será más caro. No dejemos escapar esta oportunidad.
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