En la abrupta costa del norte de Cornualles (en el suroeste de Gran Bretaña), donde las olas golpean contra acantilados de pizarra y la luz atlántica esculpe colores cambiantes, un nuevo tipo de vivienda demuestra que la arquitectura puede respetar y casi mimetizarse con su entorno.
La Two-Family House es una vivienda que desafía lo más habitual, que es destacar sobre el paisaje. En lugar de ello, se incrusta literalmente sobre la colina mediante una mezcla de piedra local y paneles de madera contralaminada (CLT).
Entre la roca y el océano
Two-Family House, diseñada por Rundell Associates, está levantada en lo que fue una antigua cantera y tiene cabida, como su nombre indica, para dos familias como casa de vacaciones. El estudio partió de un principio simple: “de la colina, desde la colina, para la colina”.
Así, el nivel inferior de la vivienda se reviste con dos variedades de piedra extraídas a menos de 32 km del solar, la gris de Trebarwith y la marrón de Trecarne, logrando que los muros parezcan una prolongación de la cantera. Por encima, la planta superior luce tablones de madera y un alero de cobre que, con el paso del tiempo, adquirirá la pátina turquesa propia de la costa atlántica.
“Utilizamos materiales y mano de obra locales para crear un edificio que se integra de forma única en su entorno, tanto visual como materialmente”, explican en el estudio.
Antes de empezar la obra, se levantaron plataformas temporales para ensayar encuadres: así comprobaron que cada dormitorio captara el mar y que el salón, tras girarse siete grados, abrazara el promontorio vecino como si fuera un cuadro natural.
Incluso la cota de partida se elevó 50 cm para garantizar que la línea del horizonte quedara ininterrumpida desde la planta baja. Por su parte, dos alas divergentes abrazan el saliente del acantilado y se encuentran en una gran escalera curva revestida de madera.
Construir en este paraje ventoso también obligó a una compleja logística. Cuando llegaron los 428 paneles CLT numerados, se almacenaron fuera del solar para, posteriormente, colocarlos de manera minuciosa por una grúa torre. Este uso de paneles de madera contralaminada CLT, además de agilizar el montaje, sustituyó toneladas de hormigón y acero por un material capaz de “atrapar” carbono a lo largo de su vida útil.
Vida compartida y sostenibilidad
La planta de la vivienda se distribuye en dos niveles. En la planta inferior, los espacios comunes como sala, cocina, comedor y un cuarto de juegos se encadenan y se abren directamente al litoral mediante grandes cristaleras. Una piscina interior culmina el recorrido, generando la experiencia de nadar casi sobre el Atlántico.
En el piso superior, los dormitorios se reparten entre ambas alas y se orientan al sonido perpetuo de las olas. Las ventanas tipo claraboya en la techumbre permiten seguir la luz desde el alba hasta el ocaso, reforzando la sensación de casa-mirador.
El interior fue diseñado en colaboración con el estudio local Millard & Flo, y destaca por su uso en acabados de iroko, yeso de arcilla y piedra volcánica. Los bancos empotrados, la chimenea de doble cara y la bañera exenta recuerdan que el lujo aquí no es la ostentación, sino la cercanía a la naturaleza.
Para el estudio, “a través de un cuidadoso detalle, una meticulosa artesanía y la integridad de los materiales, Two-Family House busca crear un refugio costero altamente sostenible que se beneficie de su magnífico entorno y que proporcione mucha alegría y experiencias compartidas durante muchos años”.
Las estrategias pasivas se complementan con tecnología: muros de alto aislamiento, ventanas de triple vidrio, un sistema de ventilación eficiente y una bomba de calor geotérmica reducen la demanda energética, mientras que los paneles solares de la azotea aportan electricidad limpia.
Sigue toda la información inmobiliaria y los informes más novedosos en nuestra newsletter diaria y semanal. También puedes seguir el mercado inmobiliario de lujo con nuestro boletín mensual de lujo.
Para poder comentar debes Acceder con tu cuenta