En general, los inquilinos que renuevan sus contratos de alquiler en Reino Unido siguen pagando menos renta frente a los que deciden mudarse a un nuevo arrendamiento. Según datos de la agencia inmobiliaria Hamptons, pagan en torno a un 13,4% menos, alrededor de 178 libras menos al mes, unos 208 euros mensuales. Sin embargo, este margen se ha recortado ante la presión de la demanda y unos tipos de interés aun elevados, que muchos propietarios traspasan a sus inquilinos. En abril, en el mercado libre se aplicó una mayor subida a la actualización de contratos (8,3%) que a los precios de los nuevos alquileres (6,4%).