Los techos son, desde el barroco, los grandes olvidados de la decoración. Generalmente son blancos, lisos y, salvo alguna que otra moldura, no dicen nada. Pero ese ostracismo se ha terminado: te contamos cómo convertir ese lienzo blanco sobre tu cabeza en una espectacular herramienta decorativa para que todo el que vaya a tu casa y alce la mirada diga ¡Whoao!
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