La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) ha llegado a un acuerdo con la noruega Axactor para venderle una cartera de 1.500 millones de euros en préstamos fallidos a promotores inmobiliarios, según han informado a la agencia Europa Press en fuentes del mercado.
Los 1.500 millones es el valor nominal de los préstamos que componen la cartera. El precio de la venta no ha trascendido, pero en este tipo de transacciones siempre es mucho menor debido a las dificultades para recobrar la totalidad de las deudas, tal y como adelanta el diario 'Cinco Días'.
De acuerdo con las fuentes consultadas por Europa Press, esta venta se encuadra en la estrategia de Sareb de deshacerse de activos que no tienen ningún tipo de garantía hipotecaria que los respalde. "Son activos muy poco productivos que están en el balance y que generan gastos", indican.
Actualmente, la cartera de Sareb está compuesta por 14.309 millones de euros en inmuebles y 8.795 millones en préstamos, por lo que su peso es del 62% y 38%, respectivamente.
España es el primer mercado de la empresa de gestión de deudas Axactor, representando el 39% de sus ingresos y el 28% de su cartera de préstamos fallidos. Esta empresa que cotiza en la bolsa de Oslo está especializada en comprar créditos NPL (non performin loans, por sus siglas en inglés) para gestionar dicha deuda y realizar el cobro.
Esta no es la primera vez que la empresa noruega compra préstamos a Sareb. Ya el pasado verano adquirió una cartera 'unsecured' (préstamos fallidos) sin garantía hipotecaria de pymes valorada en 3.000 millones de euros, en la que se convirtió en la mayor venta de préstamos de la historia de la compañía española.
"El objetivo es vender como si no hubiera un mañana"
En 2023, la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb) amplió sus números rojos, batió récord de desinversiones y siguió avanzando en sus programas de vivienda social y asequible.
Según ha explicado la entidad, terminó el año pasado unas pérdidas netas de 2.198 millones de euros, un 46% más respecto a un año antres, aunque ingresó un 16% más, con 2.748 millones de euros. Unos números rojos que e deben a la diferencia entre el valor contable de los activos (precio al que llegaron a su cartera) y su precio real de venta en el mercado actual, así como al aumento de gastos financieros, que se ascendieron a 861 millones de euros.
Desde que se constituyó la sociedad, la cartera total de activos se ha reducido en un 54,5%, pasando de los 50.781 millones iniciales a 23.104 millones a cierre de 2023. El 62% está formado por inmuebles de distintas tipologías (viviendas, suelos, terciarios...), mientras que el resto está compuesto por préstamos a promotores con inmuebles como colateral.
Durante 2023, Sareb ha batido récord de desinversiones, tras vender 26.262 activos inmobiliarios y 3.429 activos financieros. Y su principal misión de cara a los próximos meses es generar ingresos para repagar la deuda, por lo que "el objetivo es vender activos como si no hubiera un mañana", según ha asegurado Leopoldo Puig, consejero delegado de la compañía.
Sareb arrancó con un fin marcado en el calendario: el año 2027. Para entonces, la compañía espera haber recovertido los préstamos impagados en inmuebles (a través de fórmulas como la ejecución hipotecaria, puesto que dichos préstamos tienen inmuebles como garantía), aunque asume que no podrá desprenderse de toda su cartera de activos si no cambia de estrategia y, por tanto, de que consiga amortizar toda la deuda pendiente.
"Es imposible vender la cartera de activos como ahora, que vendemos uno a uno y a particulares, empresas y Administraciones", ha detallado la compañía. La única vía que permitiría acelerar el traspaso de inmuebles sería la venta de grandes carteras a fondos institucionales, aunque este tipo de operaciones supondrían un mayor deterioro de su valor ante el previsible descuento en el precio.
Sareb también admite que para dentro de tres años todavía "va a quedar suelo", aunque confiesa que "todavía no se han hecho reflexiones al respecto".
Actualmente, la compañía tiene deuda cercana a los 29.400 millones de euros y un patrimonio neto negativo de 14.464 millones de euros, por lo que en 2027 la deuda pendiente por amortizar podría estar cerca de dicha cifra. Se trata de una deuda que está principalmente en manos de la banca y sobre la que, llegado el momento, "el Tesoro deberá tomar la decisión".
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