La Comunidad de Madrid no solo es famosa por sus monumentos, su vida nocturna o su oferta cultural, también atesora una de las tradiciones reposteras más ricas y variadas de España. Detrás de cada uno de los postres típicos de la Comunidad de Madrid hay una historia ligada a santos, vírgenes, fiestas populares y costumbres. Descubre aquellos que no puedes perderte.
Panecillos de San Antón
Este dulce típico de Madrid es uno de los postres más vinculados a la devoción popular. Se elabora en torno al 17 de enero, día de San Antonio Abad, patrón de los animales, y tradicionalmente se bendice para proteger a las mascotas y al ganado. Son pequeños bollitos de pan dulce, compactos y muy aromáticos.
Su masa se prepara con harina, agua o leche, azúcar y, en muchas recetas tradicionales, un toque de anís o de licor que les da un aroma característico. Tras el horneado, se obtienen unos panecillos dorados, de corteza fina y miga tierna, que se comen solos o acompañados de café.
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Rosquillas de San Isidro
Las rosquillas de San Isidro son probablemente el dulce más emblemático de las fiestas madrileñas. Cada mes de mayo, coincidiendo con la festividad del patrón de la ciudad, las pastelerías se llenan de bandejas con este podre madrileño.
Se trata de unos dulces de masa frita u horneada, ligeros y con forma de aro, que se presentan en varias versiones clásicas: Tienen como base una masa hecha con harina, huevos, azúcar y aceite o manteca, que se aromatiza con anís. Estas son sus variedades:
- Rosquillas tontas: son las más sencillas, sin glaseado.
- Rosquillas listas: se bañan en un glaseado de yema y azúcar que les da un color amarillento y un brillo muy apetecible.
- Rosquillas de Santa Clara: se recubren con un merengue blanco.
- Rosquillas francesas: se cubren con almendra picada y azúcar glas.
Huesos de santo
Los huesos de santo son uno de los dulces más asociados a la festividad de Todos los Santos y el Día de los Difuntos. A pesar de su nombre peculiar, su aspecto es delicado: pequeños cilindros blancos de mazapán, rellenos de una crema de yema. La forma alargada, con estrías, recuerda la de un hueso.
Elaborar estos dulces típicos de Madrid requiere cierta habilidad repostera. Se parte de una masa de mazapán hecha con almendra molida y azúcar, que se estira en finas láminas y se enrolla sobre pequeños canutillos. Una vez formados los 'huesos', se rellenan con una crema espesa de yema y azúcar.
Coronas de la Almudena
Las coronas de la Almudena son un dulce relativamente moderno si se compara con otros postres. Son imprescindibles cada 9 de noviembre, día de la Virgen de la Almudena, patrona de la ciudad. Surgieron a mediados del siglo XX, cuando los Pasteleros de Madrid promovieron la creación de un pastel para este día.
Su forma recuerda a un roscón, pero su textura y su relleno las diferencian claramente. Suelen elaborarse con una masa tipo brioche, muy esponjosa, enriquecida con mantequilla y huevos. Se presentan en forma de anillo o corona, decorada con fruta confitada, azúcar húmeda o almendra.
Bartolillos
Los bartolillos madrileños son pequeñas empanadillas dulces, triangulares o en forma de media luna, rellenas de crema pastelera y fritas en abundante aceite hasta quedar crujientes y doradas. Se sirven espolvoreados generosamente con azúcar glas y se comen templados o a temperatura ambiente.
Su origen se remonta a los antiguos cafés y tabernas del Madrid castizo, donde se ofrecían como bocado dulce para acompañar el café, el vino dulce o el anís. En la actualidad, este dulce madrileño se considera uno de los más representativos de la repostería popular.
Otros postres de Madrid
Además de los dulces vinculados a santos y festividades concretas, en la capital hay toda una colección que forman parte del día a día o de otras fechas señaladas del calendario. Muchos de ellos son populares de toda España:
- Churros y porras con chocolate: el desayuno más característico de Madrid, presente tanto en fiestas como en cualquier mañana.
- Torrijas: típicas de Semana Santa, se preparan con pan empapado en leche o vino, huevo, azúcar y canela, y luego se fríen.
- Barquillos: finas láminas de masa crujiente enrolladas, muy asociadas a los vendedores ambulantes y a las verbenas madrileñas.
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