El coste equivale al 8,1% del PIB y al 68% del gasto en pensiones, según el Foro Regulación Inteligente (FRI). El fenómeno ya es uno de los principales retos laborales
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Archivo - El absentismo laboral se dispara un 53% y su coste total sube a 129.000 millones de euros, el 8,1% del PIB.
El absentismo laboral se dispara un 53% Europa Press

El absentismo se está consolidando como uno de los mayores retos del mercado laboral en España. Cada día, cerca de 1,6 millones de trabajadores no acuden a su puesto de trabajo, lo que supone pérdidas tanto para las empresas como para la productividad. El coste ya rozaría los 129.000 millones de euros, según calcula el Foro Regulación Inteligente (FRI).

En su informe 'Regulación laboral y mercado de trabajo: el impacto del absentismo', el foro destaca que el absentismo se ha disparado un 53% desde 2019 y que el coste total de este fenómeno, que se está convirtiendo en estructural, equivaldría actualmente al 8,1% del PIB. Para entender su magnitud, el documento asegura que el importe es comparable al presupuesto nacional de educación, superior al gasto total anual en inversión pública y equivalente al 67,8% del gasto nacional para pagar las pensiones contributivas. 

El Foro Regulación Inteligente insiste en que las ausencias por enfermedad, accidente o incapacidad temporal se han disparado un 53% desde 2019, y que se está produciendo un desacople "inédito" entre empleo y productividad. Prueba de ello es que el empleo a tiempo completo está creciendo más que las horas trabajadas. Según el estudio, puestos de trabajo equivalentes a tiempo completo aumentaron un 14% entre 2019 y 2025, mientras que las horas trabajadas crecieron un 11%.

“Conforme el número de ocupados aumenta, también lo hace el volumen de ausencias, lo que sugiere que el crecimiento económico reciente no ha venido acompañado de una mejora en la asistencia al trabajo. En conjunto, los datos confirman que el absentismo se ha consolidado como uno de los principales retos del mercado laboral español, tanto por su persistencia como por su intensidad creciente”, alerta el estudio. 

Según el foro, cada trabajador pasó de ausentarse 80 horas al año en 2019 a 114,6 horas en 2024, mientras que las horas no trabajadas por causas distintas a vacaciones subieron del 4,8% al 6,7%. En nueve de cada 10 horas perdidas, la causa alegada fue una enfermedad, un accidente o una incapacidad temporal. 

“Esta evolución refleja un incremento constante tras el repunte de 2020, con oscilaciones puntuales, pero sin volver a los valores previos a la pandemia. En términos relativos, el absentismo por incapacidad temporal se ha duplicado respecto a los mínimos de 2013, lo que evidencia un cambio estructural en el fenómeno, más allá de cualquier factor coyuntural”, incide. 

En lo que respecta a la tasa de absentismo, en el segundo trimestre de 2025 un 7% de las horas pactadas se perdieron por ausencias, volviendo a la zona de máximos de la serie histórica. En el tercer trimestre, según el servicio de estudios de la consultora Randstad, la cifra se moderó hasta el 6,6% en términos trimestrales, aunque se incrementó en tres décimas respecto a verano de 2024, por lo que no espera un cambio de tendencia.

De hecho, Valentín Bote, director de Randstad Research, avisa de que “el absentismo laboral sigue estancado en niveles altos, lo que lo convierte en un problema serio para las empresas españolas, afectando directamente a su productividad y costes, y perjudicando también su competitividad. La reducción observada en el tercer trimestre no debe invitar al optimismo, se debe a factores estacionales y en el cuarto trimestre del año volverá a subir, sin ninguna duda”.

El coste total del absentismo laboral en España

El informe del Foro Regulación Inteligente (FRI) afirma que, a la hora de calcular el impacto del absentismo, se suele hablar únicamente del coste directo, como los pagos asumidos por empresas y Seguridad Social durante una incapacidad temporal, lo que aporta una visión parcial del problema. 

A ello habría que añadir el coste indirecto, donde se incluyen la pérdida de productividad derivada de la ausencia, los retrasos, las reorganizaciones internas, la necesidad de apoyo adicional del personal presente o los costes asociados a la contratación y formación de sustitutos (salarios y costes laborales asociados a los trabajadores que cubren temporalmente las ausencias). Al tener en cuenta todos esos parámetros, el foro sitúa el coste total del absentismo en 128.668,7 millones de euros

Sectores y CCAA con mayor absentismo laboral

El estudio destaca que existe una relación directa entre los trabajos de una alta demanda a nivel físico y el índice de absentismo. 

Los datos oficiales sitúan a los servicios a edificios y el sector de la limpieza, la recogida y tratamiento de residuos, los cuidados en residencias, las actividades postales y de correos, las actividades de juegos de azar y apuestas, y las actividades de servicios sociales sin alojamiento entre las actividades que sufren mayores tasas de absentismo. Al otro lado de la tabla estarían las actividades relacionadas con el empleo, las actividades jurídicas y de contabilidad, la programación, consultoría y actividades relacionadas con la informática o la edición. También las actividades inmobiliarias o las actividades auxiliares a los servicios financieros y seguros. 

También hay diferencias territoriales en lo que al absentismo laboral se refiere. Según el foro, existe un perfil territorial muy desigual, con el norte y Canarias encabezando los índices más altos.

Entre las regiones con mayor absentismo laboral se encuentran Canarias Cantabria, Galicia, Murcia, Navarra y el País Vasco, que históricamente presentan los mayores niveles de absentismo. En cambio, Baleares, Madrid y La Rioja suelen registrar las tasas más moderadas del país.

La necesidad de respuestas coordinadas

El FRI subraya que la evolución del absentismo no responde a variaciones coyunturales, sino a un cambio estructural en el mercado laboral, influido por factores demográficos, productivos y organizativos. 

Por ello, ve necesario reforzar la prevención, mejorar la atención médica y rehabilitadora, incentivar la reincorporación temprana y revisar los incentivos del sistema de prestaciones, asegurando que las bajas respondan a causas justificadas y que se mantenga un equilibrio adecuado entre protección social y sostenibilidad económica. 

Otras medidas que propone pasan por aumentar la corresponsabilidad entre empresas y trabajadores, así como fortalecer la cooperación entre empresas, mutuas y Administraciones Públicas, con el fin de reducir la presión sobre el tejido productivo y sobre las cuentas públicas.

“El absentismo genera un círculo económico vicioso: las bajas prolongadas obligan a recurrir a sustitutos, lo que incrementa el gasto laboral y reduce la competitividad, mientras que la presión organizativa que esto genera puede aumentar el estrés laboral y, en última instancia, fomentar nuevas bajas. Romper esta dinámica requiere una gestión más eficiente de las contingencias comunes y una mayor coordinación entre empresas, mutuas y servicios públicos de salud”, aclara el estudio. Y concluye que “el absentismo laboral debe entenderse como un fenómeno con profundas implicaciones económicas y sociales. Su reducción no pasa únicamente por medidas coercitivas, sino por un enfoque de largo plazo que integre la salud del trabajador, la competitividad de las empresas y la sostenibilidad de las cuentas públicas.  

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