Las actividades inmobiliarias pierden más de 20.000 ocupados en el cuatro trimestre de 2025, según la EPA. La cifra se aleja de máximos y deja un balance negativo en el año
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Desplome del empleo en el inmobiliario
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El sector inmobilario despidió 2025 con una caída récord de empleo. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) publicada por el INE, entre octubre y diciembre las actividades inmobiliarias perdieron más de 20.000 ocupados, lo que supone el mayor descenso trimestral de la serie histórica.

A cierre de año, el volumen de ocupados en el 'real estate' se situó en 166.900 personas, muy por debajo del récord que alcanzó en verano (187.700) y el dato más bajo en año y medio (tercer trimestre de 2024). 

La contracción de 20.800 empleos en los últimos tres meses del ejercicio, además, ha provocado que el saldo de 2025 sea negativo, con la pérdida de 7.900 empleos en las actividades inmobiliarias.

Un resultado que contrasta con el momento de ebullición que vive el sector y que es una señal tanto del cambio de modelo productivo que está en ciernes como de la falta de oferta residencial, según los expertos consultados por idealista/news. 

Miguel Ángel Gómez Huecas, presidente de la patronal inmobiliaria nacional FADEI y AMADEI (Comunidad de Madrid), afirma que este ajuste laboral “contrasta de forma evidente con el dinamismo que siguen mostrando las compraventas, la inversión y la demanda de servicios inmobiliarios. Nos encontramos, por tanto, ante un fenómeno que no responde a una contracción del mercado, sino a transformaciones estructurales del empleo en el sector”.

En su opinión, una de las principales razones que lo explican es “la precarización estadística del trabajo inmobiliario, marcada por el peso creciente de los autónomos y las fórmulas de colaboración mercantil que no siempre se reflejan adecuadamente en las categorías clásicas de ocupación de la Encuesta de Población Activa (EPA)”.

Y a ello se suman otros factores como “la externalización de funciones, la digitalización de procesos y el uso intensivo de plataformas tecnológicas, que permiten mantener -e incluso aumentar- la actividad con menos empleo directo. Este cambio de modelo productivo no implica menos trabajo inmobiliario, sino una reorganización del mismo”. Una reorganización que, según Gómez Huescas, “el sistema estadístico aún no capta con precisión”.

José María Alfaro, presidente de la Federación de Asociaciones Inmobiliarias (FAI), también subraya otro detonante: la falta de oferta residencial en el mercado. "No creemos que los datos de la EPA respondan a un descenso generalizado del empleo en las agencias inmobiliarias, sino a un ajuste selectivo dentro del sector, muy vinculado a la evolución del mercado de oferta", explica.

El máximo responsable de FAI recuerda que desde 2017–2018 "se viene produciendo una reducción sostenida del inventario de viviendas en venta, que en algunas ciudades alcanza ya el 70%, y este factor sí está condicionando la actividad". Y en este entorno con menos producto disponible, "los procesos de captación se han vuelto más complejos y competitivos", argumenta.

Miguel de la Fuente, responsable de logística y manufacturas, ingeniería, arquitectura, construcción y ventas de Hays, compañía especializada en la selección de personal cualificado y profesional, coincide con el presidente de FADEI e insiste en que la fuerte caída del número de ocupados “no viene de un desplome del mercado, sino de un cambio silencioso en cómo funciona”. 

Dentro de ese cambio, De la Fuente destaca que el mercado puede estar activo, pero eso no significa que esté en modo expansivo. “Hay operaciones, hay demanda y hay movimiento. Pero no es un mercado que esté creciendo en volumen ni en estructura, sino uno que se está volviendo más eficiente. Se venden pisos, pero no muchos más que antes, y con menos personas involucradas por operación para ser más rentable”, explica.

El reclutador también menciona que el ‘real estate’ está atravesando un periodo marcado por menos intermediación y más concentración. “Muchas agencias pequeñas han reducido plantilla o han desaparecido. Al mismo tiempo, grandes redes y plataformas digitales están absorbiendo operaciones con equipos más reducidos y mayor uso de tecnología. El resultado es el mismo, pero con menos empleo innecesario”, señala. 

A ello se une que muchas empresas inmobiliarias están optando por reducir costes, empezando por el empleo; o que los datos del INE coinciden con un momento crucial para las empresas inmobiliarias: los cierres de años financieros. “El cuarto trimestre suele ser el momento en el que muchas empresas inmobiliarias corrigen plantillas tras evaluar cómo ha ido el ejercicio. No es casualidad que el ajuste se concentre en solo tres meses”, añade De la Fuente. 

Por tanto, descarta que la caída sea un síntoma de que se avecina una crisis y cree que más bien demuestra un ajuste de un sector que está en plena madurez. “Estamos en un mercado en el que no perdonamos la ineficiencia del talento y eso en ajustes estructurales como este se puede notar tan rápido como los datos reflejados en este último trimestre”, insiste. 

Siguiendo esa línea, José María Alfaro sostiene que "las agencias mejor estructuradas, con experiencia, marca, colaborativas y una base sólida de clientes, están resistiendo mejor e incluso obteniendo buenos resultados, demostrando que el modelo profesional funciona" y que las mayores dificultades "se concentran en las agencias más dependientes de la captación fría constante y en perfiles con menor cualificación o recorrido profesional". 

Al igual que el experto en reclutación, Alfaro cree que "el sector continuará avanzando hacia una mayor concentración y profesionalización, con agentes integrándose en estructuras más sólidas y modelos de negocio más eficientes". En su opinión, "es un proceso exigente, pero también una oportunidad para reforzar la calidad del servicio y la estabilidad del empleo". 

A pesar de que el sector no ve señales de alarma en los recientes datos, sí que aprovecha la ocasión para reivindicar que necesita avanzar hacia “un modelo que fomente el empleo estable, cualificado y profesionalizado, alineado con la importancia económica y social de la actividad inmobiliaria en España. Solo así se evitará que un sector clave, plenamente activo y necesario, siga reflejando una imagen de debilidad laboral que no se corresponde con su realidad ni con su potencial de generación de valor y empleo de calidad”, recalca el presidente de FADEI.  

Por tanto, y como concluye el presidente de FAI, "no se trata de menos mercado, sino de un mercado que exige más preparación. Las agencias que aporten valor real, conocimiento y profesionalidad no solo sobrevivirán, sino que saldrán reforzadas de este nuevo ciclo. En cambio, las que no se adapten rápido sufrirán en el medio plazo si el bajo inventario permanece, que parece lo más probable". 

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1 Comentarios:

xaviperez
13 Febrero 2026, 17:26

Que bajen las comisiones, el buen servicio no se paga con millones.

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