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Disonancia entre realidad e ilusión en el sector hotelero

Hotel W en Barcelona, cerrado por el covid-19 / Gtres
Hotel W en Barcelona, cerrado por el covid-19 / Gtres
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Esta es la tercera gran crisis en la que me veo inmerso, a lo largo de mi vida profesional. Sería la cuarta de mi vida adulta, pero la primera (la del petróleo de los 70) me pilló en la Universidad, alerta a otros intereses.

Como sucedió con las anteriores, la crisis del covid-19 tiene víctimas propias de su naturaleza, algunas silentes, como la educación escolar, pero hay una que es común a todas ellas: la información veraz.

La manipulación de los medios de información, en defensa de intereses espurios, la falta de rigor de muchos analistas, y el anhelo simplista, de algunos líderes políticos y empresariales, de que la realidad mejore por el mero hecho de negarla, están haciendo proliferar mensajes y estrategias comerciales carentes de soporte realista, que terminarán en un profundo desencanto, dejando por el camino recursos económicos y esfuerzos individuales y colectivos, que se podrían haber destinado al diseño y desarrollo de estrategias ajustadas a la realidad.

La crisis económica actual tiene su raíz en una pandemia, que se denomina así porque afecta a numerosos países; esto puede parecer una obviedad, pero se olvida con frecuencia.

España, como le sucede a Alemania, pero por distintas razones, tiene una economía muy abierta, fundamentada en los servicios en general, en el turismo internacional en particular, por lo que sufre una gran dependencia de la situación económica de terceros.

Cualquier proyección que intentemos realizar sobre nuestro futuro económico a corto y medio plazo debe tener en cuenta: a) la naturaleza del problema y su posible evolución; b) la incidencia directa del mismo en nuestra economía; c) la incidencia de las medidas adoptadas, y por adoptar, para su tratamiento, en nuestro comportamiento social y en nuestra economía; d) la incidencia de b) y c) en nuestros principales clientes internacionales.

Sobre la naturaleza y estrategias a adoptar, para la gestión de la enfermedad origen de nuestra actual crisis, me remito a mi articulo “Criterios para entender una Hoja de ruta en la lucha contra el coronavirus”. 

¿Cuáles son las realidades económicas que se han producido a nivel mundial, y por ende en España? importantísima caída del consumo; derrumbe temporal de la producción en la mayoría de sectores; caída de ingresos en un elevado número de asalariados, importantísimas perdidas en grandes y medianas empresas, y numerosas quiebras entre pequeños empresarios y trabajadores autónomos; fuerte incremento del desempleo, que puede ser mucho mayor en función de la capacidad de recuperación de aquellas empresas que se acogieron a un ERTE. En definitiva, caída en picado de la producción y de la demanda, así como perdida de capacidad adquisitiva e incremento del desempleo, prácticamente a nivel mundial.

¿Cuánto tiempo durar? mientras no se erradique la enfermedad, bien sea por su desaparición espontánea, por el desarrollo de una vacuna realmente eficaz o el de tratamientos eficaces. Hasta entonces pervivirán las medidas de distanciamiento social, mitigadas en ámbitos territoriales concretos, aparentemente libres de infección.

Esta situación obviamente afectará a todos los sectores productivos, pero especialmente al sector hotelero y a la restauración: críticos para España.

No acabo de acostumbrarme al aparente entusiasmo mediático sobre la pronta reactivación del turismo, la restauración y el comercio minorista.

¿Realmente piensan los hoteleros de España que se puede planificar una estrategia de negocio sin tener en cuenta las limitaciones de acceso de sus clientes? ¿realmente entienden que, independientemente de la sostenibilidad económica de un negocio al que se reduce el aforo en un 70% o un 50%, incrementándose los costes por la normativa de desinfección, pueden resultar sus servicios atractivos a su perfil de usuario?

Aquellos que hablan de “oasis” libres de infección, ¿realmente creen que no se va a limitar-controlar el acceso de turistas y trabajadores foráneos, exigiéndoles certificaciones sanitarias, y/o la obligación de mantener días de cuarentena?

¿Piensan los hoteleros y restauradores que se van a abrir los vuelos internacionales pronto e incondicionalmente? ¿algún profesional de estos sectores considera realista proponer unas vacaciones a alguien, sometiéndole a confinamiento los 10, 12 o 15 primeros días de su llegada?, siendo sometido probablemente, al regreso a su país, a cautelas similares. ¿Conocen los hoteleros españoles la caída de renta que, en esta nueva realidad económica, sufrirán sus clientes? ¿De verdad están tan ciegos los hoteleros?

Este año se encuentra prácticamente perdido para el sector hotelero español, turístico y de negocio, sin perjuicio de la competencia que, ante las limitaciones impuestas a sus servicios, ofrecerán los edificios de apartamentos.

Muchos pequeños y medianos propietarios de establecimientos hoteleros no podrán resistir la situación sobrevenida. Este sí que resulta un reto estratégico para el sector. Asistiremos a numerosos e importantes cambios de propiedad. También se verán afectadas corporaciones hoteleras cotizadas en Bolsa.

Los Fondos de inversión especializados cribarán el mercado en busca de oportunidades. Los operadores reformarán profundamente sus compromisos de gestión.

Asistimos a un tiempo apasionante, en el que los actuales propietarios deben prepararse para la mejor defensa de sus intereses, ponderando los escenarios más plausibles y adelantándose a los posibles movimientos del sector.  

José Barta es experto en Estrategia de mercados, y en Gobierno Corporativo. Alertó, en el año 90, de la caída del mercado inmobiliario del 92 y, en el 2008, de la gravedad de la nueva crisis, acuñando la expresión “Tormenta perfecta”.