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Los impuestos que pagamos y que casi no conocemos

La carga de trámites y obligaciones fiscales para las comunidades de propietarios no han dejado de incrementarse

La carga de trámites y obligaciones fiscales para las comunidades de propietarios, en las que reside el 80% de los ciudadanos, no han dejado de incrementarse en los últimos años. Los administradores de fincas lo saben muy bien; sobre ellos recae esta carga, aunque la obligada sea la comunidad. Los modelos 184 o 347 o las notificaciones telemáticas son algunas de las obligaciones todavía desconocidas por la gran mayoría de los propietarios que viven en edificios residenciales.

Así, todos los rendimientos económicos obtenidos por una comunidad de propietarios (alquiler de fachada o medianera para poner una lona publicitaria, venta de la vivienda-portería, subvenciones recibidas para rehabilitar el edificio…) deben ser imputados a cada uno de los propietarios a través del régimen de atribución de rentas y según su coeficiente de participación en la finca. Hablamos del modelo 184.

Pongámos un ejemplo. Si la comunidad decide instalar un ascensor y se le concede una subvención pública para ello, esta ayuda se considera un ingreso de la comunidad y, por lo tanto, la comunidad está obligada a presentar el modelo 184 antes de febrero del año siguiente. Además, cada propietario debe imputar en su declaración su parte correspondiente de la subvención.

Otra de las obligaciones fiscales, menos conocida por su corto recorrido (las comunidades de propietarios están obligadas a presentarla desde el 1 de enero de 2014 y con efectos desde febrero de 2015), es el modelo 347. Esta exigencia fiscal obliga a las comunidades a declarar las operaciones con terceros, por ejemplo con empresas de reformas, cuando hayan superado en su conjunto y durante 2019 la cifra de 3.005,06 euros.

También caben excepciones: la comunidad no tendrá que informar sobre los gastos de suministros de agua, energía eléctrica y combustibles de cualquier tipo con destino a su uso y consumo comunitario. Tampoco estarán sujetos a esta información los seguros que tengan por objeto el aseguramiento de bienes y derechos de zonas y elementos comunes.

La información sobre dichas operaciones frente a terceros debe ser facilitada por la propia comunidad a través de su administrador de fincas colegiado y sobre una base de cómputo anual. Debe presentarse antes del 2 de marzo.

Si la convivencia vecinal no es nada fácil imagínense que, por omisión o descuido, la comunidad tiene que afrontar sanciones por incumplimientos fiscales. Por eso, la información es muy importante y pasa, inexcusablemente, por confeccionar un calendario de obligaciones fiscales.

Juanjo Bueno actualmente es dircom de CAFMadrid y colaborador en medios de comunicación especializados en el sector inmobiliario. En esta sección aportará su visión sobre el funcionamiento de las comunidades de vecinos, verdaderos microcosmos de la sociedad.

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