Las predicciones de los principales organismos internacionales apuntan a que el nivel medio del mar podría aumentar más de un metro de aquí al año 2100, por lo que es inevitable plantearse qué será del futuro de ciudades que corren peligro de desaparecer, como Nueva Orleans, Bangkok, Ámsterdam, Alejandría o Houston. Así, uno de los mayores retos de la arquitectura y el urbanismo es la configuración de las urbes que se enfrentarán más pronto que tarde a la temida subida del nivel de los océanos.