Como en cualquier inversión, comprar una vivienda para alquilarla después está sujeta al binomio rentabilidad-riesgo. Por regla general, cuanto mayor es el rendimiento que podemos conseguir, mayores son los peligros a los que debemos enfrentarnos. Una buena manera de conocer el nivel de seguridad de la inversión residencial es comparar a qué país se parecen las ciudades en función de su prima de riesgo. Por ejemplo, San Sebastián es un refugio como Alemania, mientras que Palma sería equivalente a Reino Unido y Murcia o Santa Cruz de Tenerife, a Hungría.