El interior de la provincia de Valencia esconde numerosos pueblos abandonados o desplazados que reflejan una parte esencial de la historia reciente del territorio. El aislamiento, la falta de servicios básicos y, en algunos casos, la construcción de infraestructuras hidráulicas provocaron que muchas localidades quedaran vacías o desaparecieran por completo a lo largo del siglo XX. Descubre 8 pueblos abandonados en Valencia para retroceder al pasado.
Benicalaf
Benicalaf fue un pequeño municipio del valle de Segó que acabó quedando despoblado y anexionado a Benavites a mediados del siglo XIX. Su origen se remonta a época andalusí, y durante siglos mantuvo una economía basada principalmente en la agricultura.
En la actualidad, el único elemento que permanece en pie es la iglesia de Santiago, un edificio del siglo XVIII que destaca por su valor arquitectónico y artístico. Este templo, declarado Bien de Interés Cultural, se ha convertido en el principal símbolo de un pueblo que desapareció.
Los Pedriches
Los Pedriches es un sitio abandonado de Valencia que se localiza en la comarca de Requena-Utiel, en el extremo occidental de la provincia de Valencia. El entorno natural que lo rodea, con ríos encajados y paisajes abruptos, contrasta con el estado de abandono que presenta este antiguo núcleo de población.
Durante las últimas décadas del siglo XX, el pueblo fue escenario de un intento de apropiación por parte de grupos nazis que pretendían reconvertirlo en un lugar de reunión ideológica. La oposición institucional y vecinal logró frenar el proyecto, evitando que este episodio marcara el futuro del enclave.
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Pueblo viejo de Tous
El antiguo Tous estuvo siempre ligado al río Júcar, una relación que marcó tanto su desarrollo como su desaparición. Las frecuentes inundaciones, especialmente la pantanada de Tous en 1982, llevaron a la decisión de construir un embalse y trasladar el municipio a una nueva ubicación.
Hoy, cuando el nivel del pantano desciende, todavía es posible ver restos del viejo pueblo, como el campanario de la iglesia. Estos vestigios emergen como un recordatorio de un lugar que tuvo que sacrificar su emplazamiento por una infraestructura considerada de interés general.
Cañada Seca
Cañada Seca fue una pequeña aldea situada en la comarca de Los Serranos, al norte de la provincia de Valencia, en un entorno montañoso y de gran valor paisajístico. Como ocurrió en muchas zonas rurales del interior, la escasez de servicios y las dificultades de comunicación fueron vaciando sus calles.
Con el paso del tiempo, el abandono transformó Cañada Seca en un pueblo fantasma, donde todavía se distinguen restos de antiguas viviendas y construcciones que dan testimonio de su pasado. La visita permite adentrarse en un espacio cargado de silencio y memoria.
Berfull
Berfull es una aldea despoblada situada en la comarca de la Ribera Alta, entre sierras suaves y el curso del río Albaida. Su ubicación estratégica y la riqueza natural del entorno contrastan con el abandono que presenta desde hace décadas.
Entre sus elementos más destacados se encuentran los restos de su recinto amurallado y varias viviendas que aún se mantienen en pie a lo largo de su única calle. El enclave resulta especialmente atractivo para quienes buscan combinar historia, naturaleza y rutas de senderismo cercanas.
La Olmedilla
La Olmedilla, también en la comarca de Los Serranos, fue perdiendo población de forma progresiva hasta quedar completamente abandonada en la década de 1970. El deterioro causado por el paso del tiempo ha hecho que hoy no se conserven edificaciones en pie.
A pesar de ello, el lugar sigue siendo de interés por el entorno natural que lo rodea, junto al río Turia. En las inmediaciones se encuentran espacios como embalses, lagunas y municipios con un notable patrimonio histórico, lo que convierte la zona en un destino atractivo para el turismo rural.
Pueblo viejo de Domeño
El conocido como Domeño viejo quedó anegado tras la construcción del embalse de Loriguilla, lo que obligó a trasladar a sus habitantes a una nueva localización. Este cambio supuso la pérdida del antiguo casco urbano, situado en una zona montañosa de La Serranía.
En el emplazamiento original todavía pueden visitarse restos como el antiguo cementerio, que permanece en una cota elevada. El lugar genera una fuerte impresión entre quienes lo recorren, al tratarse de uno de los ejemplos más claros de pueblos desplazados por la creación de pantanos.
Pueblo viejo de Loriguilla
Al igual que Domeño, Loriguilla tuvo que abandonar su ubicación original debido a la construcción del embalse que hoy lleva su nombre. El municipio fue trasladado a una zona más próxima a la ciudad de Valencia, cambiando por completo su entorno y modo de vida.
Los restos del antiguo pueblo aparecen o desaparecen según el nivel del agua del embalse. Las zonas más elevadas aún son visibles, mientras que las partes bajas quedaron cubiertas por el río Turia.
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