Cae con fuerza el número de viviendas turísticas activas en España. Según los últimos datos del INE, en noviembre de 2025 había 329.764 pisos vacacionales en todo el país, un 12,4% menos que un año antes (376.463) y un 13,6% menos que en mayo (381.837), justo antes de que entrara en vigor el registro único de alquileres de corta duración.
Según la serie histórica del organismo de estadísticas, que empezó a recopilar estos datos en plena pandemia, el volumen actual de viviendas turísticas es el más bajo desde febrero de 2023. Respecto al máximo registrado en agosto de 2024 (cuando se contabilizaron más de 403.200 unidades), el retroceso alcanza el 18,2%.
Los pisos turísticos representaron en el penúltimo mes del año pasado un 1,24% del parque residencial total en España, peso que se ha reducido tanto frente a mayo de 2025 (1,43%) como frente a noviembre de 2024 (1,41%).
En cuanto a las plazas que suponen este total de viviendas turísticas, los datos del INE sitúan la cifra en 1,62 millones en el undécimo mes de 2025, frente a las 1,89 millones de noviembre de 2024, un 14% menos. Por último, las plazas por vivienda turística pasaron así a las 4,93, cantidad inferior a las 5,04 por piso de la anterior estadística.
Málaga, la provincia líder
Por comunidades autónomas, Andalucía lideró el número de apartamentos turísticos, con 91.757, y rompe con la tendencia del conjunto del mercado, al registrar un incremento interanual del 1,2%.
Las siguientes regiones con más pisos turísticos son Canarias, Comunidad Valenciana y Cataluña, con 49.676 (-3%) y 48.411 (-25%) y 46.915 (-11%), respectivamente. Un escalón por debajo, ya con menos de 20.000 pisos vacacionales, se situaron Baleares (19.398 y -19,8%); Galicia (15.236 y -22,5%) y Madrid (15.309 y -26%).
Si miramos los datos por provincias, Málaga se mantiene en cabeza del ranking con más de 48.200 unidades. A distancia le siguen Alicante (casi 30.000), Las Palmas (27.336) y Santa Cruz de Tenerife (22.340). Entre las 20 provincias más destacadas del país también se encuentran Baleares, Barcelona, Girona, Tarragona, A Coruña, Pontevedra, Asturias, Madrid, Cádiz, Sevilla, Granada y Murcia. Las demás ya cuentan con menos de 3.000 viviendas turísticas a cierre de noviembre de 2025.
El efecto del registro único de alquileres de corta duración
Actualmente, en España se encuentra vigente el nuevo registro de alquileres de corta duración, de obligado cumplimiento desde el 1 de julio de 2025 tanto para las viviendas destinadas a arrendamientos turísticos como temporales y de habitaciones.
El objetivo de este identificador es que las autoridades puedan llevar un control y supervisión sobre este tipo de arrendamientos de corta duración. Los propietarios no tienen un plazo máximo para solicitar este código, pero, mientras no cuenten con él, la vivienda no se puede comercializar en plataformas digitales donde haya una transacción económica.
Según los datos del Colegio de Registradores, organismo encargado de 'conceder' este número, a principios de enero había 299.754 viviendas que ya habían obtenido el número de registro único de alquiler (NRUA), mientras que otras 16.581 contaban con el código provisional. Otras 84.250 solicitudes, en cambio, han sido revocadas, lo que arroja una tasa de rechazo del 21% de las solicitudes.
La inmensa mayoría de las peticiones realizadas hasta la fecha son de viviendas de uso turístico (289.754, lo que supone el 72% del total), mientras que el segundo grupo más numeroso es el de viviendas de alquiler temporal (58.902, con un 14,7% del total). En tercer lugar están las viviendas de alquiler por habitaciones (12,9%), categoría que incluye tanto las de uso turístico (22.031) como no turístico (29.675).
Entre los motivos más habituales para que una solicitud se revoque se encuentran que la vivienda turística no cuente con la licencia pertinente, que no cuente con la aprobación de la comunidad de propietarios con la mayoría de 3/5 exigida o que se trate de una vivienda de protección, que no puede destinarse a un fin que no sea la residencia habitual. Otros supuestos son que la solicitud la realiza una persona que no es la propietaria del inmueble o que no se notifica correctamente la finca registral.
En el caso de los casos en los que los registradores piden más documentación a los propietarios, entre lo más común está no aportar la licencia de la vivienda turística o la declaración responsable o que la comunidad de propietarios donde se ubica el inmueble todavía no haya decidido si los vecinos pueden o no destinar una vivienda al alquiler turístico.
Conviene recordar que la solicitud del número de registro debe ir acompañada de la documentación pertinente, como la referencia catastral y la dirección exacta del alojamiento, el modelo de alquiler (vivienda completa o por habitaciones), el número de personas que podrán hacer uso de la vivienda o el cumplimiento de los requisitos que establece cada comunidad autónoma para poner en marcha este tipo de servicios.
Los registradores confirman que en los últimos meses han recibido muchos recursos por la denegación del registro único de alquileres de corta duración, pero que en la mayoría de los casos se han resuelto a su favor.
El Ministerio de Vivienda y Agenda Urbana (MIVAU) ha celebrado que el número de pisos turísticos en España se haya reducido en el conjunto de España en más de 52.000 unidades en los últimos seis meses y ha achacado el descenso a la entrada en vigor del registro único y de la reforma de la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) que permite a las comunidades de propietarios vetar este tipo de viviendas, en vigor desde la pasada primavera.
Según el MIVAU, los datos evidencian que "el Registro Único de Arrendamientos y la reforma de la LPH es una vía que preserva la función social de la vivienda y combate la ilegalidad con la que opera actualmente un gran número de alojamientos con estas características, provocando una subida exagerada de los precios y la expulsión de muchas familias de sus barrios, así como una mayor gentrificación y pérdida de identidad en los mismos".
No obstante, los expertos descartan que eliminar los pisos turísticos permita abaratar el alquiler. Según explicaron economistas, juristas y expertos del sector inmobiliario en un encuentro celebrado a finales de enero en el Círculo Ecuestre de Barcelona, la realidad es muy distinta al relato político dominante: las viviendas de alquiler vacacional tienen un peso muy reducido en el mercado y la manera de contener los precios no pasa por las limitaciones, sino por fomentar la oferta.
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