El acceso a la vivienda por parte de los jóvenes es uno de los principales retos inmobiliarios, políticos y sociales de España. Según la oficina de estadísticas comunitaria Eurostat, el 46% de los jóvenes de entre 25 y 34 años vivía con sus padres en 2021, frente al 12,1% en el caso de Alemania, al 15,3% de Francia o al menos del 5% de los países nórdicos. Es el cuarto dato más alto de las principales economías de la UE, por detrás de Italia, Portugal y Grecia, y registra la tercera mayor subida desde 2012, con casi nueve puntos. Solo la tasa de emancipación lusa y la griega se han comportado peor.