No tienes por qué invertir una millonada para conseguir pasar de tener un dormitorio aburrido a uno pintón. Por poco dinero puedes conseguir un efecto lavado de cara maravilloso.
No solo es que dé alegría, es que una buena luz, y no hablamos solo de la natural, puede hacer que las habitaciones parezcan mucho más grandes de lo que son. Aparte de que una simple bombilla adecuadamente colocada puede significar la diferencia entre un espacio bien iluminado a uno tenebroso.
Si de niño jugaste en las calles y hoy peinas canas, sabrás de sobra qué es la mercromina: ese líquido rojo sangre que tu madre te ponía en las heridas cuando venías con las rodillas despellejadas. Durante los ochenta, tu botiquín no estaba completo si no había un bote de mercromina.